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Que no sea más tabú, que no sea un signo de debilidad: los futbolistas son seres humanos y deben ser escuchados

Eitan Benzaquén
Banfield v Godoy Cruz - Superliga 2017/18 - "Morro" García se quitó la vida durante la pandemia.
Banfield v Godoy Cruz - Superliga 2017/18 - "Morro" García se quitó la vida durante la pandemia. / Marcelo Endelli/Getty Images
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En el marco del Día Mundial para la Prevención del Suicidio, que se celebra cada 10 de septiembre y que está organizado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio para demostrar que estos actos se pueden prevenir, quisiera hacer una reflexión sobre lo que venimos viviendo en el deporte profesional durante los últimos años.

Me enfocaré en el fútbol, el más popular y jugado en el mundo, donde desde que uno es pequeño idealiza a sus ídolos, los pone en un pedestal y cuando va creciendo también se va acostumbrando a destruir a otros futbolistas profesionales, tanto de su equipo como del rival de turno, descargando la ira de la semana en ellos, o bien pensando que no son seres humanos, que no tienen sentimientos, que no pueden procesar lo que uno dice como algo negativo y dañino.

Lo que está muy claro es que muchos jugadores se guardan lo que sienten por miedo a quedar como "débiles", ya que lamentablemente en nuestra sociedad siempre estuvo instalado que no mostrarse fuertes, convencidos y seguros era un signo de endeblez, inseguridad, inconsistencia. El futbolista siempre pensó que eso no estaba permitido, y se lo guardaba para sí mismo.

Probablemente eso le haya ocurrido a Santiago "Morro" García, ídolo de Godoy Cruz que en febrero de este año fue encontrado sin vida en su domicilio, en una noticia que nos impactó a todos por completo. En junio del 2020, en pleno aislamiento por el Covid-19, el propio uruguayo había dicho: “Los jugadores no somos robots, no estamos hechos de acero. Nos pasan cosas”. Lamentablemente fue un aviso para el delantero que se había peleado con el presidente del "Tomba", estaba separado del plantel, no podía ir a ver a su hija a Uruguay y tenía una relación sentimental difícil.

"Tenemos que hablar. Vivimos en una sociedad machista y al hombre le da miedo decir lo que le pasa, yo sufrí depresión cuando estuve en México pero pedí ayuda y salí adelante. Hablemos del tema", dijo atinadamente el futbolista Felipe Rodríguez, luego de los suicidios del mencionado "Morro", Williams Martínez y Emiliano Cabrera, todos uruguayos que se quitaron la vida en el periodo de cinco meses.

Según una investigación de la Federación Internacional de Futbolistas Profesionales (FIFPro), el 38% de los jugadores sufre de depresión o problemas psicológicos, especialmente los que sufrieron lesiones graves, porcentaje que es mucho más bajo para la población en general: del 13 al 17%.

Es un tema gravemente subestimado, que ha tenido muchos casos y pudo haber presenciado tantos otros. El ídolo del FC Barcelona y del seleccionado español Andrés Iniesta lo vivió y fue claro al respecto: "No sabés qué pasa. Empiezas a entrar en un proceso tuyo, interior, de comenzar a pensar que te encuentras mal y no sabes por qué, y te hacen pruebas y todo está bien pero tú no. Entras en un bucle en el que te encuentras muy vacío. Deseaba que llegara la noche para tomarme una pastilla y descansar”, admitió el "Cerebro".

Nosotros, como espectadores, debemos bajar un poco las exigencias. Sabemos que el fútbol mueve pasiones, somos locos por este deporte y estilo de vida, pero hay veces que no nos damos cuenta que del otro lado, más allá de que muchos de ellos se han convertido en personas con un buen pasar, un óptimo estatus económico y cierta fama, hay personas que ríen, lloran, sienten, festejan, se frustran y fracasan como cada uno de nosotros, y que a veces atacarlos de más puede generar una sensación amarga y desesperante en cada uno de ellos.

Lo afirmó el "Galgo" Schelotto en diálogo con nosotros hace algunos días: "Es un tema muy sensible que todavía no mejoró en nada. Antes de ser jugadores de fútbol, somos personas. A veces se toma al jugador de fútbol como una descarga y eso no ayuda. Yo no lo sufro por mi personalidad, pero hay otros que sí. Se sigue tomando al hombre, en esta sociedad machista, como que no puede mostrar un signo de debilidad. Y por dentro te puede consumir", reflexionó el jugador de Racing.

Cada vez son más voces las que deciden alertar sobre lo que les pasa a muchos de los futbolistas profesionales. Cada vez son más, de manera lamentable, los casos de jugadores que deciden quitarse la vida, por sufrir una presión desmedida, por no poder manejar sus impulsos, por sentir que no serán capaces de rendir a la expectativa requerida, por no poder aguantar las críticas despiadadas.

Sigamos por el camino de la comunicación, por la senda del positivismo para que no vuelvan a ocurrir estas cosas: afortunadamente, cada vez son más los clubes que tienen a un profesional en el plantel para hablar de temas psicológicos y personales, más allá del fútbol. Porque los jugadores no son robots. Y no queremos lamentar más desgracias como las que venimos viviendo.

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