Real Madrid

Modric, el Benjamin Button del fútbol mundial

Pablo Falcones
Luka Modric
Luka Modric / -/GettyImages
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Por ley de vida, a medida que un jugador pasa la treintena y va cumpliendo años, su rendimiento suele ir bajando. La exigencia física es mayor y la capacidad a priori disminuye poco a poco, hasta que al final ese nivel obliga a los jugadores a retirarse. Sin embargo, hay un jugador que se está riendo del propio tiempo.

Luka Modric
Luka Modric / Denis Doyle/GettyImages

Se trata de Luka Modric. A sus 36 años, y por raro que suene, se encuentra en el mejor momento de su carrera. Es así. Modric está ahora mismo incluso mejor que cuando ganó el Balón de Oro en 2018, y eso ya es decir. Es uno de los tres jugadores esenciales de este Real Madrid de Ancelotti junto a Courtois y Benzema. En Europa es posible que no haya un mediocentro que ofrezca hoy por hoy el nivel del croata.

El mejor ejemplo posiblemente esté en la última semana. El Real Madrid sufrió más contra Valencia y Barcelona en el momento en el que Ancelotti retiró al croata. Normal, porque Modric es el motor que hace jugar a toda la maquinaria blanca. El propio Florentino Pérez dijo anoche que hoy por hoy es un claro candidato al Balón de Oro.

"Sin ganas de presumir, es el mejor del mundo en su puesto. Modric está en un estado de forma envidiable, digno de volver a ganar el Balón de Oro" aseguró ayer. Dijo lo mismo de Courtois, algo en lo que no le falta nada de razón

Luka MOdric
Croatia v Russia - 2022 FIFA World Cup Qualifier / Pixsell/MB Media/GettyImages

Modric ya alcanzó el mejor nivel de su carrera en 2014, en el primer año de Ancelotti como entrenador blanco. Fue él quien lo reconvirtió en mediocentro y luego fue una de las principales 'causas' de las cuatro Champions en 5 años de los blancos. De hecho, él sale en el vídeo del gol de Ramos al Atlético de Madrid, con el córner que botó.

No es casualidad tampoco que Croacia llegara a una final del Mundial. En su país lo tienen por poco menos que un Dios. Con 36 años sigue partiéndose la cara por la selección de la que es capitán, con la que en diciembre disputará su cuarta Copa del Mundo. Porque Modric, además de ser un fino estilista, es un bregador al que no le importa bajar al barro.

Ayer culminó una temporada hasta el momento de ensueño con un auténtico golazo, marca de la casa. El primero del curso para él, para abrir una final. Acaba contrato en junio, pero todo hace pensar que renovará al menos por una temporada más. Si fuera por los madridistas, que no se retirase nunca. Es el Benjamin Button del fútbol mundial

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