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Rolando Schiavi: "Maradona fue el único que se la jugó por mí en la selección. Le estoy agradecido de por vida"

Entrevista exclusiva de 90min con Rolando Schiavi
Entrevista exclusiva de 90min con Rolando Schiavi

No hay dudas de que Rolando Schiavi es uno de los últimos grandes referentes de Boca Boca Juniors en el último cuarto de siglo. El "Flaco", tal como se lo conoce, tuvo una laureada trayectoria con la azul y oro que incluyó 9 títulos (entre los que se destaca la Copa Intercontinental del 2003 ante el Milan), 253 partidos y 27 goles convertidos. Nada mal si se compara con la actualidad xeneize en la que los ídolos se cuentan con los dedos de una mano.

En una entrevista con 90min, el ex defensor nos habló sobre sus años como futbolista de Boca, cómo lo marcó Bianchi, quiénes fueron sus mejores compañeros y qué sensaciones le dejó la derrota en aquella Intercontinental del 2001 frente al Bayern Múnich.

Por supuesto, el reportaje no podía comenzar de otra manera que no fuera revisando el tema del momento en el mundo del fútbol: la (¿inminente?) salida de Lionel Messi del Barcelona.

Hace poco posteaste un tweet que dice "marcando al mejor", con una foto tuya junto a Messi. ¿Cómo te tomaste su salida del Barcelona?

La verdad es que me sorprendió por cómo se dio. Yo creo que el detonante fue el partido contra el Bayern, con un resultado tan abultado, lo que generó un quiebre y se puso a repensar todo de nuevo. No me lo imaginaba fuera de Barcelona, porque él siempre dijo que estaba muy cómodo y que su familia también. Seguramente lo habrá analizado muchísimo y ahora habrá que esperar hacia qué lado va.

¿Lo ves en algún momento jugando con la camiseta de Newell's?

Ojalá, por todos los hinchas de Newell's. Hoy no creo. Tal vez más adelante se saque el gusto de volver, pero hoy no creo que esté pensando en trasladarse a Argentina.

¿En qué equipo encajaría de la mejor manera?

Esa clase de jugadores encajan en cualquier equipo. Más allá de la filosofía que tenía en su momento el Barcelona, hoy lo vemos en varios. Eso de tener la posesión de la pelota, de tratar de presionar, de jugar, hoy se nombra al Manchester City, pero podría jugar en la Juventus, en el Inter, en cualquier equipo de Alemania. Hay que ver qué piensa él y a qué ciudad le gustaría trasladarse. Creo que propuestas no le van a faltar.

Se lo critica mucho a Messi cuando viene a jugar con la selección argentina. ¿Por qué creés que pasa esto?

El periodismo argentino muchas veces opina por la forma de ser de Leo. Es uno de los mejores jugadores de la historia mundial. Tenés muy pocos que hayan llegado a lo que llegó él, Maradona, Pelé, Cristiano Ronaldo, Ronaldo Nazário, que están en la élite de todo.

Lo que pasa es que acá en Argentina somos muy especiales, la gente y el periodismo por ahí no se banca su manera de ser y de jugar, pero vos ves que el mundo se rinde a los pies de él. Somos argentinos, siempre vamos a tener algo para quejarnos y nunca vamos a estar conformes.

Schiavi comenzó su carrera profesional en 1991, en el club Argentino de Rosario, club que hoy milita en la categoría D del fútbol argentino (quinta división). Luego de cuatro años, tuvo la posibilidad de pasar a Argentinos Juniors, para la temporada 1995/96.

A mediados del 2001, luego de haber conseguido su segunda Copa Libertadores con Boca, Jorge Bermúdez abandonó su lugar en la saga central y Carlos Bianchi debió buscarle un reemplazante a la altura de lo que había significado el 'Patrón' para la defensa de Boca. El elegido sería Schiavi, quien rápidamente demostró que el desafío no le quedaba grande.

Foyth y Balerdi son los centrales del futuro en la selección argentina

¿Cómo fue llegar a Boca y qué cosas te marcaba Bianchi?

Había estado seis años en Argentinos Juniors y quería buscar un cambio de aire. Llegué a un equipo que venía de ganar la Copa Libertadores, con el hecho de suplantar al 'Patrón' Bermúdez que no fue fácil. Con el correr de los partidos, más la confianza que me dio Carlos, me di cuenta que en Boca se jugaba distinto, más adelantado y muchas veces mano a mano.

Los primeros partidos fueron complicados, pero después me fui asentando. El comienzo no fue el mejor porque perdimos la final de la Intercontinental con el Bayern Múnich, que hoy se está comentando de nuevo de todo lo que pasó en ese partido. Mis compañeros me dieron la tranquilidad para jugar y Carlos también, que tenía la espalda para poner a quien quería. Tenías que rendirle porque podía jugar cualquiera.

¿Sentís que esa final con el Bayern Múnich de la Intercontinental 2001 fue un robo?

Yo creo que sí, porque fue todo muy raro. Creo que los primeros minutos nos erramos dos, tres goles, después nos echan al 'Chelo' (Delgado), pasaron cosas muy raras. Más allá de todo, fuimos al alargue, nos hacen un gol que fue terrible foul. Pero bueno, son cosas que uno se pone a analizarlas y hoy se habla de eso, pero en su momento uno se da cuenta de ese tipo de cosas.

Pasó tanto tiempo que tampoco da para ponerse a pensar todos los partidos en los que nos han pasado cosas raras.

Para el 2002 llegó el 'Maestro' Tabárez al club, pero su ciclo no fue el esperado...

Nosotros fuimos peleando el campeonato. No arrancamos bien y después al final ganamos muchos partidos seguidos, que nos dieron la posibilidad de pelear mano a mano el torneo con Independiente. En el ante último partido nos empatan en su cancha y la fecha siguiente salen campeones.

Boca es así, venía de ser campeón de todo, se bajó un poco el nivel de algunos jugadores, hubo mucho recambio, hasta que después vino Carlos devuelta y pudimos ganar todo. El club te exige mucho, cada competencia que jugás tenés que salir a ganar y hay muchos que no están preparados para ese tipo de presión.

En el 2003 jugaron contra Colo-Colo en la fase de grupos de la Libertadores y vos lo hacés con apendicitis. ¿Cómo fue esa situación?

Una locura que por ahí hoy la puedo contar; quedó una anécdota y nada más. Hoy te ponés a pensar y casi tuve peritonitis, podría haber sido mucho más grave, porque yo desde el día anterior estaba con dolores, con fiebre y por cabeza dura, por querer jugar, por no querer fallarle a mis compañeros salí a la cancha, entré y salí en ambulancia.

Pero bueno, son cosas que uno hace cuando es joven con la adrenalina, con toda esa locura que uno quiere siempre demostrar, querer ganar, tener esa ambición de siempre querer más. Dentro de todo salió todo bien porque ganamos el partido ahí con Colo-Colo: me fui me operé y volví a los cuatro, cinco días ahí como estaba en la foto esa. Fue una desgracia con suerte.

Rolando Schiavi luego de haber sido operado de apendicitis.
Rolando Schiavi luego de haber sido operado de apendicitis.

¿Qué recuerdos tenés de aquella Copa Libertadores 2003?

Creo que había un equipo bárbaro. Era un equipo de hombres, habían muchos jugadores de buen nivel. Cuando tenés un grupo armado es muy difícil que te ganen, nosotros ya sabíamos que cada vez que salíamos a la cancha íbamos a ganar.

Teníamos la confianza y la mentalidad. Los defensores sabíamos que si cuidábamos el arco en cero, había delanteros que hacían la diferencia y ese año Carlitos Tévez la rompió. Uno se acostumbra a eso, tiene confianza en sus compañeros, entonces es mucho más fácil.

Maradona fue el único que se la jugó por mí en la selección argentina

Hablás de equipo de hombres. ¿Sentís que Bianchi cuando volvió en 2013 no lo tuvo?

No lo sé, no estuve en ese vestuario. Yo había estado en el anterior, habíamos llegado a la final de la Copa Libertadores, ganamos la final de la Copa Argentina, ganamos el campeonato. A mí Carlos me llama cuando yo me retiro para decirme si quería volver a Boca y le dije que mi etapa había terminado ahí.

Tal vez no encontró un equipo armado, por ahí no estaba tan unido como tendría que haber estado. No estuve en ese plantel, no sé cómo se trabajó. Bianchi tiene su manera de ser y, por ahí, no le encontró la vuelta al equipo y se tuvo que ir de la manera en la que se fue, que puede pasar en muchos equipos con algunos técnicos.

Lamentablemente pasó lo que pasó. Nos dolió muchísimo a todos los hinchas de Boca la manera en la que se fue, por todo lo que hizo, porque el club es reconocido en todo el mundo por lo que hizo él.

¿Qué recuerdos tenés de la Intercontinental 2003 frente al Milan?

Creo que ganar una Intercontinental es el mayor logro a nivel clubes. Lo pudimos lograr: yo tenía la espina clavada de haber perdido contra el Bayern Múnich y tener la posibilidad de vivir todo eso, de volver a la Argentina y tener a toda la gente desde Ezeiza hasta la cancha de Boca, enfrentar a un Milan que había ganado todo a nivel europeo y con la mayoría de jugadores de selección. En ese entonces tenía a Cafú, a Maldini, estaba Shevchenko, Inzaghi, Kaká, Seedorf, era una selección. Nosotros nos plantamos de igual a igual y en ningún momento nos sentimos superados por ese equipo.

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El 'Flaco' Schiavi quitándole la pelota a Kaká en la Intercontinental 2003. | KAZUHIRO NOGI/Getty Images

Fue un paso muy adelante para nosotros, nos posicionó en un lugar muy alto después de ganar la Copa Libertadores y la Intercontinental; creo que a partir de ese momento Boca estuvo número 1 en el ranking mundial. Con ese logro, uno como jugador toca el cielo con las mano. Por ahí en el momento no te das cuenta, pero cada vez que pasan los años, ese partido es cada vez más recordado porque fue la última Intercontinental de Boca.

¿Qué cosas marcaba Bianchi en esos partidos importantes?

Te daba una tranquilidad...lo que pasa es que él estaba tan tranquilo en ese momento que nosotros estábamos tranquilos también. Más allá de la adrenalina, las ganas de jugar que teníamos, él estaba confiado que nosotros íbamos a ganar.

No existían los estudios de hoy, los análisis que hay de video y todo eso. Era mucho más de motivación que otra cosa. Te marcaba algunos puntos por ahí de cómo marcar, cómo jugar pero después era todo motivación. Porque más allá del planteo que podríamos haber hecho ese partido, si nosotros no corríamos más y no jugábamos más que el Milan, era imposible ganarle. En iguales condiciones nos ganaba siempre.

Pero bueno, nosotros teníamos ese amor propio, esas ganas de ganar. Ya en el vestuario, una vez que íbamos al túnel y salíamos a la cancha salíamos con la cara transformada de querer jugar y de querer pasarlos por arriba.

En las semifinales de la Copa Libertadores 2004, enfrentaron a River y terminaron pasando a la final en el Monumental. ¿Cómo fue esa victoria?

Fue impresionante, porque aparte nosotros teníamos muchísimos chicos que hacían sus primeros partidos, que fueron muchos los que patearon después los penales. Eso explica un poco la confianza y la motivación que se tenía Carlos Bianchi para darle esa espalda a un chico. Sabíamos que había sido un partido duro en la ida, el árbitro no cobra un penal del 'Chacho' Coudet cuando se tira con la mano hacia adelante en un tiro libre, hubo muchísimas cosas raras también. Pero en el último minuto, una pelota que la peinan en el primer palo, llega al segundo palo, gol y penales. Cancha de ellos, sin gente de Boca y había que tomar la responsabilidad de patear y de definirlo.

Después perdemos la final por penales con Once Caldas, que creo que fue una Copa que la tendríamos que haber ganado de taquito. Habíamos tenido muchísima presión con River con tanta adrenalina en esos partidos, que nos aflojamos con los colombianos. Hoy ver que Once Caldas salió campeón de la Libertadores contra Boca duele muchísimo. Nos tocó perder y lo asumimos de esa manera, pero lo que se había vivido en esas semanas, con los clásicos contra River, se hizo una película de la pelea entre el 'Pato' Abbondanzieri y el 'Muñeco' Gallardo, fue todo muy de televisión.

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Rolando Schiavi festeja el 1-0 en la ida de las semifinales de la Copa Libertadores 2004 en La Bombonera. | DANIEL GARCIA/Getty Images

Luego de perder la final de la Copa Libertadores 2004, Carlos Bianchi decidió dar un paso al costado. Ese año, Boca tuvo un año de transición en el que fue dirigido por dos glorias de Boca como Miguel Ángel Brindisi y Jorge 'Chino' Benítez, quien obtuvo la Copa Sudamericana 2004.

A mediados de 2005, luego de una temporada muy irregular, Alfio Basile se puso el buzo de DT y logró ganar todo lo que se le puso en el camino: Recopa 2005, Apertura 2005, Copa Sudamericana 2005, Clausura 2006, Recopa 2006. En la mitad del Apertura 2006, Julio Humberto Grondona, en ese entonces Presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, le ofreció nuevamente ser el entrenador de la selección argentina.

¿Cómo fue aquella etapa con Basile en la que ganaron todo lo que jugaron?

Espectacular, porque fue un cambio grande con la llegada del 'Coco', con su personalidad, de darte libertades, de saber que jugabas todos los partidos. Llegó y ganó todo, después se va a la selección, pero ganó cinco campeonatos en un año. Era un técnico que asumía muchísimo la responsabilidad y eso a nosotros nos ayudaba muchísimo porque podíamos jugar tranquilos. Fue un grande, marcó la historia del club.

En el 2009 pasaste a Estudiantes y volviste a ganar la Coa Libertadores. ¿Qué significó en tu carrera?

Fue algo increíble porque tenía 36 años. Si no hubiese estado preparado y no hubiese tenido un buen rendimiento en el campeonato local con Newell's, no me hubieran llamado. Me fueron a buscar un sábado a la noche, el domingo arranqué para La Plata, el lunes empecé a practicar y el miércoles fue el partido. Fue todo tan rápido que tuve 20 minutos de fútbol en el entrenamiento y a la cancha. Era un equipo armado, de hombres, con un grupo humano excepcional y eso a la larga logra resultados. Había jugadores que tenían batallas encima, que se lo habían propuesto y se lo merecían.

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Schiavi jugando para Estudiantes de La Plata la final de la Copa Libertadores 2009 frente al Cruzeiro en Belo Horizonte. | JUAN MABROMATA/Getty Images

A mediados de 2011, pegás la vuelta a Boca. ¿Cómo fue volver en un año en el que se había retirado Palermo y River había descendido a la B Nacional?

Creo que uno cuando juega al fútbol, en lo único que piensa es en su equipo. El objetivo era volver a los primeros planos, armar nuevamente un grupo nuevo, acomodar un poco las fichas y tratar de salir campeón. Se logró un campeonato espectacular, invicto, con la valla menos vencida en la historia de los torneos cortos. Un equipo que por ahí no era muy vistoso, pero sí muy efectivo y era un grupo bien armado que sabía lo que quería. Era muy difícil que nos ganaran.

Daba la sensación que cuando estabas, tus compañeros eran mejores...

Es cuestión de poder hablar, de comunicarse con los compañeros. Me ha tocado jugar con Caruzzo y con Insaurralde, era muy parejo el nivel de los tres centrales y había una competencia muy sana. El técnico decide y a partir del momento que se acomodó la defensa, se acomodó el equipo. Yo le dije al 'Chaco' Insaurralde que volvía a Boca para ser campeón y se pudo dar de la manera que se dio.

¿Existe una escuela 'Bianchista' de entrenadores?

No sé si existe, yo creo que vos podés sacar muchas cosas de varios entrenadores. Uno saca lo mejor de Carlos, cómo trataba a los jugadores, cómo le daba confianza al que no jugaba. Cuando uno es entrenador, no está mal copiar algunas cosas de los técnicos, luego uno tiene que poner su propia impronta.

¿Cómo fue haber sido dirigido por Diego Maradona en la selección?

Fue el único que se la jugó por mí en la selección. Por ahí le decían que estaba loco de haber citado a un jugador tan grande y yo había tenido muchísimos campeonatos muy buenos en Boca, en Newell's también había tenido un campeonato muy bueno y nunca ningún técnico lo había hecho, más allá de que había muchísimos jugadores buenos en esa época y era muy difícil competir.

Pero bueno, fue el único que se la jugó. Me tocó estar en un momento muy especial, de estar muy cerca de quedar afuera del Mundial, de poder ganar el último partido en cancha de River, de poder clasificar al Mundial que era lo que todos queríamos. Con Diego estoy agradecido de por vida por haberme dado la posibilidad a los 36 años de poder debutar en la selección.

Schiavi jugando frente a Uruguay en un partido clave para clasificar al Mundial 2010
Schiavi jugando frente a Uruguay en un partido clave para clasificar al Mundial 2010 | Dante Fernandez/Getty Images

¿Qué recordás de aquel gol de Palermo contra Perú?

Martín siempre estaba en el lugar que tenía que estar. Yo creo que si no estaba él, ese partido no lo ganábamos, porque son delanteros que hacen goles en los momentos más complicados. Para nosotros que lo conocíamos mucho y sabíamos todo lo que había sufrido, lo que significa él en el fútbol, que haya hecho ese gol y logrado la clasificación... explotamos todos. Que lo haya hecho él fue algo muy especial.

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Martín Palermo celebrando su gol agónico frente a Perú, que le daba la posibilidad de clasificar a la selección argentina al Mundial de Sudáfrica 2010 | JUAN MABROMATA/Getty Images

¿Qué defensores centrales perfilan para hacerse cargo del puesto en la selección argentina?

Hoy tenés a Foyth. Lo vi a Balerdi también que empezó a jugar en Marsella y ojalá tenga la oportunidad de demostrar también. Creo que ellos dos son el futuro de la selección argentina. Tienen muchísimo para recorrer y aprender, pero Otamendi hoy no está jugando en el City, Pezella tiene que estar, pero yo pienso para el próximo Mundial.

Hace poco se anunció la modalidad del nuevo torneo del fútbol argentino. ¿Te parece correcto el formato?

Hay muchos cambios, hace tiempo que no estamos encontrando algo regular como tienen todos los países. Vos ves la liga inglesa, la francesa, la española, todos tienen el mismo formato y juegan de la misma manera. Hay que buscar la forma de alcanzar esa regularidad y armarse bien de una vez por todas. Más allá de los cambios de horarios que piden los clubes, en Europa no te piden cambios de horarios, ya tienen armado todo. Hasta que no cambie todo eso, vamos a seguir siendo de la manera que somos.

En el final de tu carrera fuiste al fútbol chino. ¿Es el mejor destino para los jugadores jóvenes y con futuro?

Es un mercado que creció mucho, pero no veo con buenos ojos que los jugadores con futuro vayan, sino que es para aquellos que están en el ocaso de su carrera para tratar de hacer la última diferencia económica. Hoy la liga china no es competitiva para nada, te das cuenta cuando salen a jugar en la selección o que van a otros países, es muy difícil que jueguen una final de una liga internacional.

Pasando al ping-pong...¿el mejor central que te acompañó en Boca?

Burdisso es el mejor central con el que jugué en Boca. Cuando yo llegué él venía de ganar la Libertadores. Tenía 20 años pero parecía que llevaba 30 jugando al fútbol.

¿El delantero más complicado para marcar?

Martín Palermo.

¿La Libertadores con Boca o con Estudiantes?

Fueron muy parecidas. Por ahí como hincha de Boca y la viví completa, fue el sueño de todo jugador de fútbol. Lo de Estudiantes también fue una locura.

¿Tu candidato a ganar la Libertadores?

Yo creo que un brasilero.

¿Es incomparable Bianchi?

Sí porque fue el técnico que me buscó, me bancó y me eligió, más allá de lo que uno haya ganado. Cuando un técnico te elige, es muy importante para un jugador de fútbol.

¿Un sueño que te quede en el fútbol?

Ser un buen técnico, intentar que todo lo que hice como jugador, repetirlo como entrenador.