El Racing Club de Sebastián Beccacece había hecho un gran partido en la ida de los cuartos de final de la Copa Libertadores ante Boca Juniors, borrando al "Xeneize" del mapa y venciéndolo por 1 a 0 con gol de Lorenzo Melgarejo.
La preocupación estaba del lado de los de Miguel Russo, que no habían tenido ni rendimiento ni resultado: ni siquiera habían convertido ese ansiado gol de visitante para ir con cierta tranquilidad al encuentro de vuelta, por lo que si la "Academia" convertía en La Boca le iba a generar grandes inconvenientes para revertir el resultado.
Después de este papelón en los cuartos de final de la #Libertadores y de sumar 4 de 24 puntos en la Copa por el Pancho y la Coca, los dirigentes ya tienen que pensar en contratar un nuevo manager (sería Ubeda), un nuevo técnico y armar un #Racing competitivo para 2021.
— Daniel Avellaneda (@davellaneda77) December 24, 2020
Sin embargo, nada de eso ocurrió: Racing salió a La Bombonera a meterse atrás, sin proponer nada de lo que venía haciendo con este entrenador, a la espera de lo que pudiera realizar un decaído conjunto boquense que además tenía toda la presión ya que una eliminación en estas condiciones hubiera sido durísima.
PAPELÓN! #Racing (salvo Arias) no estuvo a la altura del partido, perdió 2-0 y quedó eliminado de la #Libertadores. Hoy no se hizo NADA para clasificar. pic.twitter.com/znoccE93nx
— El Primer Grande²² (@elprimer_grande) December 24, 2020
¿Por qué Beccacece no encaró el partido como lo había hecho en la ida? ¿Por qué no propuso, con el funcionamiento que venía exhibiendo y que lo depositó en esta instancia? ¿Acaso el gol de ventaja en la ida te tiene que limitar a salir en esas condiciones al encuentro de vuelta?
El único jugador que demostró ganas de querer ganarlo, el único que mostró la personalidad, el carácter y la determinación que se precisa para estos encuentros fue el arquero Gabriel Arias, y eso habla a las claras de lo que fue Racing ayer: un papelón, una decepción para su gente.
Está claro que hay formas y formas de encarar un partido, que el rival te puede superar, pero nunca fe esta manera. Los hinchas académicos están decepcionados con la actuación de los suyos y con mucha razón, ya que en ningún momento demostraron querer realmente ganar la serie, sobre todo en el encuentro de ayer, ante un Boca que venía caído y que estaba a punto de quedar KO.
Dependía del propio Racing, que nunca lo supo aprovechar, y eso es en gran parte responsabilidad del técnico, pero también de los jugadores, que parecían desganados. Una decepción para sus fanáticos, que se habían ilusionado y con razón tras el encuentro de ida. Una lástima para su gente. Ellos no merecen esto.
