Fútbol Femenil

Las mujeres iraníes volvieron a asistir a un partido del torneo local después de 40 años

Anuka Fernandez Fuks
Mujeres en el estadio de Teherán
Mujeres en el estadio de Teherán / Télam
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Después de más de 40 años las mujeres iraníes pudieron asistir a un partido de fútbol del torneo de su país. Fueron 500 quienes presenciaron el encuentro entre el Esteghlal y el Mes Kerman, desde las tribunas del estadio Azadi de Teherán.

Irán había permitido el regreso de las mujeres a los partidos internacionales en los últimos años por la presión de la FIFA. Recién en 2018, después de treinta y siete años de la Revolución Islámica (1979), las mujeres pudieron volver excepcionalmente a las tribunas. Fue durante el Mundial de fútbol masculino de Rusia. Irán, el único país que participó de la Copa del Mundo que prohíbe el ingreso de mujeres a estadios de fútbol, jugó en la segunda fecha del grupo B contra España. Ese día las mujeres iraníes volvieron a las tribunas para ver el triunfo de su selección por 1 a 0 transmitido en pantallas gigantes y llevaron carteles con la inscripción #NoBan4Women (sin prohibición para las mujeres) para visibilizar la situación ante todo el mundo. Fue histórico.

Después de ese partido por el Mundial, las mujeres pudieron volver al estadio en dos ocasiones más: pudieron presenciar el amistoso entre Irán y Bolivia en octubre de 2018, y más de 850 asistieron a ver la final de la Champions asiática entre el Persépolis y el Kashima japonés, en noviembre de ese año.

Un año después, en 2019, por presión de la FIFA y gracias a una exención, volvieron a las tribunas para los encuentros de la selección masculina de fútbol, que disputaba la clasificación para Qatar 2022.

Parecía que avanzaba en una línea, sin embargo en marzo de este año, Irán se enfrentó al Líbano por las eliminatorias y nuevamente, las mujeres recibieron un revés para ingresar al estadio a pesar de tener entradas.

El último día en que las mujeres habían podido estar en esas las tribunas había sido el 5 de octubre de 1981, en el partido entre Persépolis e Independencia, en el mismo estadio de Teherán.

La chica azul y la resistencia de las mujeres

Azadi significa libertad en persa, el idioma oficial de Irán. Azadi se llama el estadio más importante de ese país, donde juegan de local los dos clubes más populares, el Esteghlal y el Persépolis, y donde disputa los partidos internacionales la selección iraní. En ese mismo estadio, en la ciudad de Teherán, el 12 de marzo de 2019 fue detenida Sahar Khodayari cuando quiso pasar por los controles de seguridad para ingresar y ver desde las tribunas el partido entre su equipo, el Esteghlal y el Al Ain, de los Emiratos Árabes Unidos. Tras ser detenida fue acusada de “cometer abiertamente un acto pecaminoso”. A Sahar la conocen como “la chica azul”, por los colores de la indumentaria del club. La chica azul se inmoló frente a los tribunales de Teherán luego de saber que podría ser condenada a seis meses de cárcel. El 9 de septiembre de ese año murió en el hospital con el 90 por ciento de su cuerpo quemado. Amnistía Internacional y Human Rights Watch pidieron a la FIFA que ponga fin a la prohibición y permita la presencia de mujeres en los estadios. Que la muerte de Sahar Khodayari cambie la historia.

La historia de Sahar fue relatada por el director de cine Navid Azad en la película "El recreo", estrenada en 2021. También en la película "La chica en azul. Fútbol en las cumbres" del director iraní Keivan Majidi.

La chica azul no fue la primera iraní en buscar las fisuras en los controles de seguridad y entrar al estadio. Muchas mujeres antes que ella también intentaron crear fugas en las normas impuestas por el gobierno y agrietar la prohibición que las mantiene alejadas de los espectáculos deportivos y durante este tiempo cambiaron la hijab por la barba y los bigotes, se pusieron peluca y mucha ropa que esconda sus cuerpos para poder entrar a alentar a sus equipos.

Un año antes que la chica azul fuera detenida, treinta y cinco mujeres fueron arrestadas durante horas después de que les prohibieran la entrada al partido amistoso entre Irán y Siria. Una de ellas fue la activista Zeinab Sahafi. Pero no fue ni su primera ni su última vez en un estadio. Unos meses antes, la iraní había sido parte del grupo de cinco mujeres que vieron desde las gradas cómo Persépolis le ganaba 3 a 0 al Speidrood Rasht y salía campeón. Esa había sido una acción coordinada entre ella y la fotógrafa iraní Forough Alaei, ganadora del premio World Press Photo 2019.

En 2006 el vínculo entre las mujeres iraníes y el fútbol fue visibilizado y denunciado también en el cine. Ese año se estrenó el documental Offside, donde el director Jafar Panahi muestra cuáles son las estrategias de un grupo de mujeres para lograr quebrar las normas impuestas y alentar a su selección en un partido contra Bahrein, en las eliminatorias para el Mundial de Alemania 2006.

La FIFA, clave

La FIFA fue un actor fundamental en la reapertura del estadio Azadi para las mujeres. La entidad que preside Gianni Infantino había asegurado que si Irán no permitía la asistencia de mujeres a las canchas existía la posibilidad de que el país asiático sea vetado de las participaciones internacionales.



En 2019, la máxima entidad deportiva visitó la región y publicó un comunicado en el que detalló: "Durante estas discusiones productivas, la FIFA reiteró su posición firme y clara de que las mujeres necesitan ser autorizadas a asistir libremente a los partidos de fútbol, y que el número de mujeres presentes en los estadios tiene que ser determinado por la demanda". Además agregó: " Las mujeres tiene que estar autorizadas en los estadios de fútbol de Irán. Para todos los partidos de fútbol"

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