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Las declaraciones de Bartomeu son inaceptables: hablar de los árbitros es una falta de respeto hacia Zidane

Zinedine Zidane
Gonzalo Arroyo Moreno/Getty Images

El técnico francés, cansado de las continuas acusaciones y los repetidos menosprecios hacia su equipo y hacia él como entrenador, no pudo contenerse en rueda de prensa tras el triunfo en Bilbao y reconoció su hartazgo. "Parece que ganamos por los árbitros y no es así", comentó Zidane, que pidió un respeto tanto para el Real Madrid como para sus futbolistas. Y eso es lo que merecen todos.

Sin embargo, el teatro perfectamente orquestado del FC Barcelona para desprestigiar las victorias del conjunto blanco, merecido líder tras el confinamiento, tuvo su zenit ayer cuando el presidente azulgrana concedió una de esas entrevistas que casi nunca se producen tras un partido. Josep María Bartomeu se plantó ante las cámaras de Movistar para criticar duramente al VAR y a los árbitros después de las declaraciones de un Gerard Piqué que hacia varias jornadas deslizó la misma idea, pero que ayer prefirió hacerse el loco.

Una nueva muestra más de una falta total de consideración hacia sus rivales y compañeros de profesión, pero más aún hacia un colectivo como el arbitral y un sistema como el VAR. Un ejemplo más de cómo cuando las cosas no van bien se busca antes a los culpables, que se encuentran en cualquier excusa, que las soluciones, que tienen una búsqueda más compleja.

Y no es que no sean criticables las resoluciones del VAR pues del mismo modo que hoy lo hacen en Barcelona, hace meses lo hacían en Madrid cuando los blancos iban segundos y tanto Sergio Ramos como Butragueño deslizaron la idea de que no entendían el funcionamiento del videoarbitraje. Lo reprochable es el ataque directo del presidente de un club a otro y las faltas de consideración hacia un equipo y un entrenador que si está donde está es por méritos propios.

Zinedine Zidane, Manager of Real Madrid, Luka Modric
Quality Sport Images/Getty Images

Zinedine Zidane merece un respeto por su carrera tanto como futbolista como en los banquillos. El francés llegó al Real Madrid en 2011 para servir como enlace entre el vestuario y la directiva, y se consiguió LaLiga. Al año siguiente se apartó del club y fue un año en blanco. Regresó para ser asistente de Ancelotti y lograron la Copa del Rey y la 'Décima', y se volvió a ir en una temporada nefasta para los merengues. Lo que pasó los tres años siguientes al frente del banquillo es historia y ahora, tras su precipitada vuelta, está cerca de sumar un nuevo título a sus vitrinas. Nada más que decir. Admiración y respeto.