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El Barcelona, el gran perdedor en el trueque a tres bandas Saúl-Griezmann-De Jong

Pablo Falcones
Luuk de Jong y Saúl Ñïguez
Luuk de Jong y Saúl Ñïguez / Quality Sport Images/Getty Images
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Ayer se vivió un último día del mercado de fichajes de locos. Como suele ser habitual los 31 de agosto de cada año, hubo movimientos de última hora y culebrones que duraron hasta el último segundo. Uno de esas transacciones que llamó mucho la atención fue la cadena de traspasos entre Saúl, Griezmann y Luuk de Jong.

Todo comenzó con la cesión del madrileño al Chelsea, lo que permitió que el Atlético de Madrid a su vez pudiera lograr la del jugador del Barcelona. Los azulgrana liberaron una ficha y así pudieron inscribir a De Jong, que llegó como cedido desde el Sevilla. Eso sí, a mí me parece que son los claros perdedores de este 'efecto dominó'.

Luuk de Jong es un buen jugador, pero de los tres que entraron en este negocio es el peor. Además, aunque Griezmann no haya podido rendir a un gran nivel en sus dos años de culé, me parece que tiene más status que el holandés. Saúl llevaba una temporada complicada, pero para rellenar el centro del campo del campeón de Europa, uno de los mejores del mundo, le da de sobra.

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Griezmann y Saúl / Anadolu Agency/Getty Images

Vamos a dejar clara una cosa: en apenas un año, el Barcelona ha pasado de tener el tridente Griezmann-Luis Suárez-Messi a tener uno que es Braithwaite-De Jong-Depay. Con todos los respetos, es una pérdida inmensa. Sí que es verdad que aún están pendientes de recuperar a Ansu y Dembelé, pero la foto queda ahí.

Lo cierto es que la gestión de los fichajes este verano al final ha sido bastante mala. La marcha de Messi y la de Griezmann liberan masa salarial, eso sí, pero a nivel deportivo no parece que vayan a ser cubiertas ni de lejos. Agüero ha llegado lesionado y De Jong era suplente de En Nesyri en el Sevilla, lo que deja un panorama poco ilusionante.

Luuk de Jong
Luuk de Jong / Quality Sport Images/Getty Images

Ahora Koeman tendrá la difícil tarea de ponerlos a tope y demostrar que me equivoco. Eso nos lo dirá el tiempo.

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