Fútbol Femenino Argentina

Camila Bellavia: "Pensábamos que contábamos con el respaldo del club y al final, no"

Anuka Fernandez Fuks
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En los últimos días de diciembre del año pasado, las jugadoras y ex jugadoras de la Primera División de fútbol femenino de Rosario Central denunciaron al club y a su entrenadora, Roxana Vallejos, por hostigamiento y discriminación de forma colectiva ante el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI), acompañadas por AboFem y FutFemProf.

Después de su alejamiento del club, donde estuvo por más de seis años y mientras busca nueva institución donde jugar, la defensora central Camila Bellavia habló con 90min sobre las distintas situaciones que vivieron en el último tiempo en el club, la desvinculación de Maira Sánchez por un supuesto beso con una compañera y cómo se organizaron las jugadoras frente a esto.


¿Cuál es tu reflexión ante las situaciones de violencia, discriminación y maltrato que denuncian y las respuestas del club?

Antes de que sucediera todo esto, la verdad que no me puedo quejar de cómo venía manejándose el club. Siempre estuvieron atentos. A diferencia de lo que puede pasar en otros clubes, nosotras siempre entrenamos con materiales nuevos, teníamos la disponibilidad de la cancha que se fue consiguiendo con el tiempo. Cuando entramos a AFA fue un paso muy grande y fuimos a entrenar a la Ciudad Deportiva, donde entrenan todas las categorías masculinas. Ocupamos un espacio y fue un cambio muy grande y muy positivo para nosotras poder jugar en la cancha donde juega la reserva.

Hasta este punto habíamos recibido mucho apoyo, por eso me sorprendió mucho la falta de acompañamiento que tuvimos ante estas situaciones que planteamos porque fue la primera vez que sí necesitamos de activar un protocolo contra la diversidad sexual, violencia de género y otros maltratos que sufrimos las jugadoras en el club y que no hayamos tenido respuesta o no se haya accionado me llamó la atención y obviamente me dejó bastante triste a mí y a todas mis compañeras, ya que pensábamos que contábamos con el respaldo de del club y al final no.

¿Cuáles fueron las situaciones de maltrato y violencia que denunciaron?

Desde que el año pasado perdimos el primer partido del torneo con Huracán, hubo represalias. La primera fue sacarnos los celulares en los entrenamientos, partidos, concentraciones. Los teníamos que dejar todos en una cajita como si no fuéramos adultas y tuviéramos responsabilidad.

Después, otra medida que se tomo luego del partido fue dejar sin traslado a las jugadoras que viven en la zona sur de la ciudad, a distancias muy grandes de donde entrenamos y concentramos. Después, hubo otros malos tratos que le detallamos a Carloni (vicepresidente de Central), que tenían que ver con gritos malintencionados en los partidos.

También pasó que algunas compañeras se lesionaron, no tenían el alta médica para volver a jugar aún y les instaron a que entrenaran y disputaran partidos, igual. Les decían: "Bueno, si no querés jugar, no te cito, ya veremos la semana que viene" o "si te tenés que romper, te rompés en el partido". Y en el afán de jugar, vas y jugás pero no se tomó en cuenta lo que sentíamos y queríamos con nuestro cuerpo. De hecho, a otras compañeras se les agravaron las lesiones que tenían.

¿Cómo plantearon esto hacia dentro del club?

Todo esto lo manifestamos grupalmente en una reunión donde únicamente estuvimos las jugadoras, para ver qué sentía todo el equipo. Y después de eso, bueno, ocurrió lo que ya es de público conocimiento: el club echó no sólo a jugadoras sino al cuerpo médico, incluyendo a kinesióloga, psicóloga, nutricionista.

Y después de esto, primero hablamos con Ricardo Carloni, y determinó el cese total de actividades hasta que se resolviera el asunto. Lo cual me importó porque la DT, junto con determinado grupo de jugadoras, siguió entrenando igual. Entonces, recurrimos a recursos humanos, donde no tuvimos respuesta. Después a la Secretaria de Género que nos dijeron que lo único que podían hacer era dar capacitaciones para diversidad. Pero no nos servía, así que sí manifestamos a todas las líneas del club que pudimos nuestros inconvenientes. Pero como no tuvimos respuestas, tuvimos que llegar a estas instancias con el INADI, que sí nos apoyó en nuestro caso.

Dentro de estas situaciones adversas aparece la grupalidad, el equipo, lo colectivo como algo fundamental, ¿cómo lo vivís vos?

Creo que es algo que costó muchísimo, más que nada porque no es lo mismo ponerse de acuerdo con una o dos personas que con quince y aún somos más. Pero bueno, por diferentes motivos personales y laborales, hay algunas compañeras que prefieren no hablar todavía o que no han manifestado con firma su apoyo, pero están. Fue algo muy difícil, pero también está bueno porque un equipo de fútbol no es individual, es colectivo. Y si ya de un plantel de 25, como muchísimo 30 personas, incluido el cuerpo técnico, tenés a más de la mitad que se está manifestando, hay algo. Entonces poder lograr eso nos hace sentir orgullosas porque sí hubo momentos en los que pensamos esto es un montón, sumado a los malos momentos, no saber que va a ser de tu futuro y demás fue muy estresante.

¿Y qué pasó con Maira Sánchez?

Lo de Maira fue la gota que rebalsó el vaso. Nos habíamos juntado a charlar, como te decía, todas las jugadoras un lunes. Ese día a muchas les habían dicho que las desvinculaba. Pero a Maira no. Se lo dijeron el martes que la echaban por orden institucional de alguien del club por darse un supuesto beso con una compañera, no sabemos dónde porque no lo dijeron. Ahí ya no aguantamos más y el mismo miércoles hablamos con Carloni. Esto fue como: en pleno siglo XXI, que te echen por un supuesto beso con una compañera. Sabemos que no se la desvinculó por motivos futbolísticos, Mai tuvo muy buenos rendimiento, fue titular en la mitad del torneo y más. Roxana (Vallejos) se notaba que la quería porque días previos a que la desvincularan le había solicitado hospedar a chicas que iban a venir a prueba a su casa. No concuerda mucho.

Vos sos una de las jugadoras históricas del club, estuviste durante más de seis años en la institución y decidiste irte, ¿cómo te sentís con esa decisión y el irte de esta manera?

La verdad estoy muy triste. A mí me habían informado que iba a continuar, lo cual me parecía bien porque tengo mis estudios en Rosario, con el sueldo de futbolista me pago la carrera de kinesiología que en esa ciudad es privada. A mí esa situación de continuidad me generaba seguridad económica y estabilidad, yo quería renovar. Pero bueno, pasó lo que pasó, me dijeron que se iban a comunicar conmigo para hablar los términos contractuales y acá estamos, esperando todavía porque nadie del club se comunicó conmigo para decirme si me iban a tener en cuenta o no. Así que supuse que no. Tomé la decisión por mi cuenta y acá estoy buscando otras opciones, algo que tuve que planificar de un día para el otro. Todo esto fue muy doloroso para mí por todo lo que pasé en el club.

¿Cuáles son los momentos que recordarás de tu paso por el club?

La verdad, tengo un montón. Pero el día más feliz que recuerdo en Central fue el preliminar contra Estudiantes en 2018, que dio pie a que nosotras fuéramos a jugar en AFA. Ese día yo cumplía18, había terminado la secundaria y jugué en el Gigante de Arroyito con público, en la previa de la primera masculina. Todo en el mismo día.

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