Vale la pena comenzar con que el América tiene la exigencia de ganar todos los partidos del torneo. No hay excusa que valga para perder un solo juego y mucho menos si te endosan tres anotaciones con un estilo deplorable. Sin embargo, de ahí a que exista preocupación en el americanismo o al interior del plantel por la derrota, hay kilómetros de diferencia.
La realidad es que a este equipo, a la ideología de Solari, a la fortaleza mental del plantel y por supuesto a la afición, poco le importa esta seguidilla de tres partidos sin ganar. El segundo puesto estaba asegurado, ubicarse en la primera posición de nada hubiera servido y aunque esto no quiere decir que no lo hayan buscado, todo el mundo sabe que lo que importa es la liguilla y ahí el América es un pez en el agua.
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Da gusto que Santiago Solari se mantenga sereno, acepte los errores y afirme que quería ganar, pero siempre argumentando que la fase decisiva apenas está por comenzar y es ahí donde este plantel luce sólido, porque las derrotas cayeron en el momento justo para modificar de cara a la liguilla.
Si un equipo puede darse el derecho de llegar cómo quiera a la fase final del torneo, ese es el América, en especial cuando se tiene un entrenador preparado, con una gestión de vestidor tremenda y que sabe lo que quiere dentro del terreno de juego. Hoy todo es aprendizaje que utilizará en el futuro próximo y eso es algo que hasta se debe agradecer, porque esta pequeña racha tiene su explicación en la gestión de minutos en el plantel.

El América va por todo y las rotaciones han tenido un papel fundamental en estas últimas dos derrotas ante Olimpia y Toluca, por lo que lo último que debería preocupar a la afición es el resultado. El equipo sabe lo que es capaz con plantel completo y esa seguridad que transmiten es la que debe tener el americanismo. Seguridad y paciencia, porque lo mejor está por llegar.
Ahora toca ir con el carro completo ante Portland, sacar un resultado positivo y volver a rotar contra Pumas en la última fecha del campeonato, porque por más que sea un clásico, el objetivo de Santiago Solari y de todo el club está en mantener a punto la plantilla de cara a la liguilla, el torneo que realmente importa.
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