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A 20 años del mejor Boca de todos los tiempos

Players of Argentine team Boca Juniors celebrate t
Players of Argentine team Boca Juniors celebrate t | ANTONIO SCORZA/Getty Images

Este domingo 21 de junio se cumplen 20 años de la primer hazaña lograda por el Boca Juniors de Carlos Bianchi: la conquista de la Copa Libertadores de América 2000, ante Palmeiras en Brasil, tras 22 años de sequía.

"Siempre dije que en el fútbol se puede tener buenos, regulares o malos jugadores, pero si no son inteligentes no sirve de nada. Ese plantel de Boca tenía 20 jugadores inteligentes", fue la definición que eligió el Virrey para describir a sus futbolistas, que se plantaron en pleno Morumbí y salieron adelante a pesar de lo subestimados que habían sido en la previa.

¿Por qué decimos que es el mejor de la historia? Cada uno podrá tener su opinión, pero yo creo que ese Boca tuvo todo. En octavos de final tachó a El Nacional de Ecuador, mientras que en cuartos borró a su clásico rival River Plate, con la inolvidable vuelta de película de Martín Palermo tras su rotura de ligamentos.

El "Xeneize" torció el 1-2 de la ida en el Monumental y Bianchi ya empezaba a demostrar que lo que se proponía le salía bien: se percibía una unión impresionante entre jugadores, cuerpo técnico y dirigentes, con el objetivo bien claro de poder levantar la ansiada Copa.

Mucha tensión se vivió en la vuelta de las semifinales ante América, en México. Boca había triunfado por 4-1 en La Bombonera, en un resultado que parecía definitorio, pero en la vuelta se encontró con un 3-0 adverso hasta que apareció Walter Samuel, para sacar el boleto directo a la gran final.

El equipo tenía algo muy claro: se potenciaba cuando el trámite parecía complicarse. Siempre sacaba un as bajo la manga, algo que volvió a ocurrir en el choque definitorio.

Luego del 2 a 2 en Argentina, los boquenses viajaron al Morumbí y Bianchi volvió a mostrar su increíble poder de liderazgo e inventiva: como el entrenador rival Luiz Felipe Scolari había declarado que ya se sentían campeones, el "Virrey" optó por fotocopiar las noticias con los dichos del rival y pegarlas en el vestuario. “Yo hice las fotocopias, después se las di al utilero, las pegó por todos lados, y los jugadores las vieron cuando entraron al vestuario”, reveló en una entrevista con El Gráfico.

La contienda terminó 0 a 0 y el título se tenía que definir por penales. Allí emergió la figura de Óscar Córdoba, quien con sus manos mágicas contuvo los remates de Faustino Asprilla y el zaguero brasileño Roque Junior. ¿En Boca? Metieron todos: Barros Schelotto, Riquelme, Bermúdez y Palermo.

A partir de ese campeonato nació la mística. Nació la convicción de que todo era posible, impulsado por un entrenador que parecía tener todo muy claro. Desde el principio convenció a sus jugadores de que podían lograrlo, a pesar de haber perdido al "Chicho" Serna por lesión, de tener tocados a Guillermo y a Palermo. Nada importaba: siempre iba a aparecer algún salvador.

Fue el principio de la gloria. Fue el preludio de lo que vendría después: ganar tres Libertadores más (2001, 2003, 2007) y dos Intercontinentales (nada menos que ante el Real Madrid de Figo, Raúl, Casillas, Hierro y Roberto Carlos, y al Milan de Maldini, Cafú, Pirlo, Gattuso y Shevchenko). Por eso será inolvidable.