Toda acción tiene sus consecuencias. Fallar un penalti en una eliminatoria te puede mandar a casa, meterlo puede conducirte a la gloria. Bien lo sabe Raúl.


25 de junio. Año 2000. España se mide a Francia en los cuartos de final de la ​Eurocopa. Con 1-2 en el marcador, la selección de Camacho tiene un penalti a favor en el último minuto. Raúl asume la responsabilidad de lanzar la pena máxima, pero la suerte no le acompañó y el balón salió por encima del larguero. Pero, ¿qué hubiera pasado si Raúl anota ese penalti? La historia de la selección hubiese sido otra...


Imaginemos.


25 de junio. Año 2000. España se mide a Francia en los cuartos de final de la Eurocopa. Tan sólo queda un minuto de partido y los dos equipos se encomiendan a la suerte. Con 1-2, Raúl se dirige hacia el punto de penalti para ejecutar el lanzamiento, si marca forzará la prórroga, si falla España sumará un nuevo capítulo a su historia negra. Pero en ese torneo la suerte estaba del lado de la Roja y el delantero anota frente a Barthez. El partido se iba a la prórroga. En el tiempo extra no hubo goles y sería la lotería de los penaltis quien decidiese  el cuarto semifinalista. La suerte siguió acompañando a España que rompió su gafe y se coló en unas semifinales dejando KO a la campeona del mundo. Y cuando derrotas al mejor equipo del mundo sabes que puedes ganar esa Eurocopa. Y así fue.

Raul of Spain

Tras derrotar a Portugal en semifinales, España se plantó en la final frente a Italia, su gran bestia negra. Eran muchas las cuentas pendientes que tenían con la azzurra y se las cobraron una a una. La segunda Eurocopa ya volaba rumbo a Madrid.


Raúl, Mendieta, Guardiola, Abelardo y Cañizares fueron incluidos en el once ideal del torneo y además Raúl fue elegido el Mejor Jugador del Torneo. Sus éxitos con la selección añadido a la Champions que había conquistado con el Real Madrid meses antes situaban al delantero entre los favoritos para alzarse con el Balón de Oro y lo consiguió. Raúl se impuso a Figo y a  Zidane en la votación y fue elegido mejor jugador del mundo.


Dos años más tarde, la campeona de Europa llegaba al Mundial de Corea y Japón con el objetivo de cerrar el ciclo como campeones. Camacho siguió apostando por los mismos jugadores que le dieron el triunfo en Róterdam. Casillas veía los partidos desde el banquillo esperando un error de Cañizares o algún suceso excéntrico que le permitiese jugar. La Roja avanzaba por el torneo y derrotaba 1-0 a Corea del Sur en cuartos de final con un gol de oro de Morientes en la prórroga.

Fernando Morientes

Por primera vez España alcanzaba las semifinales del Mundial, pero el entusiasmo de la Roja se topó con Alemania y el conjunto español se quedó sin su final y tuvo que conformarse con el tercer lugar. Un tercer puesto amargo pero que sería el mejor puesto conseguido por España en un Mundial…


Hasta aquí las cosas le habrían ido bien a España pero el resto de la historia que conocemos también habría cambiado.


Camacho, el hombre que nos hizo campeones en el año 2000 había encontrado el camino del éxito y tenía una generación de Oro a la que no estaba dispuesto a renunciar. Con ellos llegó a la Eurocopa de 2004. Pero esta vez la Roja no logró pasar de la fase de grupos. En el decisivo partido frente a Portugal otra vez un penalti separaba a España de la gloria o del infierno, y en esta ocasión salió cruz. Un jovencísimo Fernando Torres erró el penalti, un fallo que le perseguiría para siempre.

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La derrota fue muy dura para España. Luis Enrique, Hierro o Mendieta dejaron la selección y Camacho diría adiós a su puesto. En su lugar llegaría Iñaki Sáez. El nuevo seleccionador apostó por Raúl, Xavi, Albelda o Joaquín en Alemania 2006. Bajo su batuta España realizó una gran fase de grupos en la que el delantero consiguió ser el máximo goleador del torneo. Pero la suerte volvió a estar en contra de España y Francia se vengó de la derrota sufrida en el año 2000. El buen fútbol de La Roja no era suficiente frente a jugadores que físicamente eran superiores y España decía adiós al Mundial. También Sáez dejaría el banquillo y en su lugar llegaba Luis Aragonés.


El Sabio de Hortaleza introdujo algunos cambios de cara a la Eurocopa de 2008: ni rastro de Cañizares o Luis García, y Casillas se convirtió en un fijo bajo los palos. España fue superando las rondas hasta llegar a la final frente a Alemania. Torres veía desde el banquillo cómo el ataque liderado por Villa y Raúl era incapaz de batir a Lehmann. En el minuto 33 Ballack adelantaba a los germanos para desesperación de España. A falta de 15 minutos para el final, El Niño saltaba al campo para intentar darle la vuelta al marcador pero sin fortuna...

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Si Raúl hubiese marcado ese penalti España se habría proclamado campeona de Europa ese año, pero nada más. La revolución del tiki-taca no hubiese llegado. Los Xavi, Iniesta, Xabi Alonso, Silva no se hubiesen juntado en el momento indicado. La mejor generación de la historia de España no se habría juntado hasta unos años después, demasiado tarde pues ya habrían perdido la Eurocopa de 2008 y Luis Aragonés no hubiera sido el seleccionador que devolvió a España a la senda del triunfo. Y sin esa Eurocopa el Mundial de 2010 posiblemente tampoco hubiese llegado ni Vicente del Bosque hubiese sido nombrado marqués por un título que no se consiguió. Sin Torres, sin Fábregas, el gol de Iniesta en Sudáfrica tampoco habría llegado.


Esta hipotética realidad no es mejor que la que tenemos. Si hubiéramos sabido que después de fallar ese penalti vendrían tiempos mejores, la derrota no hubiera dolido tanto.


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