En la ​Argentina estamos acostumbrados a la grieta. Lo vemos en el fútbol, en la política, en las ideologías, en los bares y en cualquier discusión que exista. Lo que parece increíble, es que estas situaciones también ocurran en medio de una pandemia mundial.


El fútbol está siendo suspendido en casi todos los países, mientras que en la Argentina decidieron que la pelota tiene que seguir rodando. El show parece que tiene que continuar y no siempre debe ser así.


Los jugadores están expuestos al virus y desean suspender todas las actividades. En esta fecha, ​River no se presentó al partido contra Atlético Tucumán y se expuso a recibir fuertes sanciones.


Lo que parece increíble, es que esta decisión del Millonario haya alimentado más la grieta en el fútbol. Que es una decisión política, que el presidente de River abrió su restaurante, que es todo por intereses, que en Núñez se cortaron solos. Todos discuten, todos dejan su postura, pero nadie piensa en los protagonistas.


Los jugadores, durante todo el fin de semana, se manifestaron en contra de la posibilidad de jugar.  “Tuve neumonía y cáncer. Me hicieron quimioterapia. Soy un paciente de altísimo riesgo y el viernes tuve que trabajar igual. Salimos a jugar porque nos dijeron que nos sacaban los puntos. Había que reunirse con los jugadores, no con los dirigentes", declaró Julio Falcioni.


Hay que aprender de la experiencia en los países europeos. En Italia comenzaron jugando a puertas cerradas y hay varios equipos que actualmente tienen jugadores infectados. Lo mismo pasó en España. 


​¿Hay que esperar que haya un resultado positivo para frenar el fútbol? Es una actividad que es completamente evitable y es momento de que se frene. Los jugadores deben estar en la casa y resguardados. Que no siga el show, no esperemos a que sea tarde. Ojalá que resuelvan en las próximas lo que indica el criterio común: ¡SUSPENDANLO!