​Lo de la defensa del Barcelona esta temporada es un misterio. Desde 2014 hasta la actualidad, el ​cuadro culé ha ido convirtiéndose en un equipo más pragmático que prioriza los resultados sobre la vistosidad del juego. Nada reprochable si no fuera por la fragilidad en la retaguardia de esta temporada.

Giovanni Di Lorenzo,Junior Firpo


Los números están allí. El Barcelona en Liga ha encajado 29 goles en 25 jornadas, siendo el séptimo equipo menos goleado. Pero es llamativo que estén en esta estadística por debajo de Athletic y Valladolid, equipos más cercanos al descenso que a la zona europea. En las competiciones eliminatorias tampoco es mejor el dato: 3 goles encajados en un partido en la Supercopa de España, 2 goles en 3 partidos de la Copa del Rey, y 5 goles en 7 encuentros de la Champions.


Con los números delante, es evidente que el cambio a un estilo más reactivo no ha funcionado esta temporada. El Barcelona viene defendiendo más cerca de su área de lo que gustaría a su afición, pero ese no sería el problema si lo compensara con más porterías a 0.

Samuel Umtiti,Arkadiusz Milik


También es cierto que los miembros más habituales de la defensa no han tenido su mejor momento para brillar. Umtiti aún necesita unos partidos más para recuperar el ritmo de competición, y los problemas físicos de Jordi Alba no le dejan tener continuidad. Pero esto no habla bien del equipo en su conjunto, pues Junior Firpo todavía no se parece a sí mismo hace un año, y ​Piqué parece haber entrado en la recta final de su carrera con mal pie. Si a esto se añaden cosas como la suplencia anoche de Lenglet, el mejor defensa de la temporada, la fragilidad queda explicada.


Si el Barcelona ha conseguido sobrevivir y superar los encuentros más duros ha sido por su excepcional ataque. Es muy raro que se vaya de cualquier campo sin marcar, pero tampoco imposible. Sus jugadores ofensivos tampoco son infalibles y se equivocarán como humanos que son. Aunque terminaran ganado Liga y Champions, los problemas no desaparecerán solos, y parece que tocará convivir con ellos hasta final de curso por lo menos.