​Como alguna vez dijo Truman Capote, el fracaso es el condimento que le da al éxito su sabor, y es que Jesús Corona pasó del infierno a la gloria en apenas dos semanas, demostrando que su capacidad como arquero nunca debió ponerse en duda y que callar bocas siempre va a tener una sensación muy gratificante. 


JJ dio uno de esos partidos que frustran al aficionado del equipo rival y flechan al de los colores que defiendes. Si ​Cruz Azul pudo tener la opción de ganar el partido en los últimos minutos contra ​Tigres, fue en gran medida gracias al trabajo de 'Chuy' bajo los tres palos. Sacó 3 goles cantados y recordó sus mejores momentos como guardameta mexicano.

Esa sensación de reponerse a una mala racha y probar que en realidad sí estás a un nivel extraordinario es incomparable y Corona disfruta de ello. Demostró por qué es el titular indiscutible de ​Cruz Azul y sostiene con argumentos por qué se rehusa a salir de ese puesto.


Corona es un hombre con jerarquía en el vestuario y con experiencia bajo el guante. Sale a los partidos con el sustento de tener la única medalla de oro que ha conseguido México en un deporte de conjunto olímpico y transmite esa mentalidad a sus compañeros, aunque a veces no le respondan en el campo. Todos se equivocan, pero eso es parte del deporte y por eso se disfrutan tanto los éxitos, tanto individuales como colectivos. 

Corona es el ejemplo de que no importan las críticas ni los golpes que te da la vida. Esto es para los que más veces saben levantarse, porque la recompensa vendrá en el futuro. Esta jornada salió alabado del Estadio Azteca y dentro de los jugadores destacados de la ​Liga MX, ahora toca mantener esa constancia y seguir aumentando el legado que ha escrito año con año gracias a este nivel que tantas veces ha mostrado.