Muchos son felices en el Camp Nou.​ Lionel Messi les ha hecho olvidar todos sus problemas. Ayer volvieron a soñar en la grada con el fútbol de dioses. El toco y me voy, el taquito, el regate, el caño y el disparo. Ayer vibraron con el fútbol de Messi, que decidió no asistir y resolver, sin contemplaciones, preparándose para la Champions. El argentino no solo volvió loca a la defensa del Eibar, sino que encima marcó 4 goles. Cuatro goles que supusieron una goleada. Cuatro goles que, tras la derrota del Real Madrid, equivales al liderato. Sin embargo fue solo Messi, no el Barcelona. No se deben engañar.

Lionel Messi


Los goles del capitán han sido morfina. Hoy los culés respiran relajados y creen que están subidos al lomo del mejor caballo del mundo. No es así. El buen partido del argentino no debe esconder que el esquema de Quique Setién no funciona lejos del Camp Nou, mucho menos deben hacer olvidar los dimes y diretes de la directiva, las polémicas y las humillaciones. Ser líderes hoy es algo anecdótico. Un sueño que puede estallar la próxima semana si no toman el Santiago Bernabéu. ¿Están preparados para hacerse gigantes en Madrid?


Messi está preparado, el equipo… nadie lo sabe. La situación extradeportiva debe afectar a palco y grada, pero no a lo que ocurra en el terreno de juego. Este argumento utilizarán los de las gafas rosas. Hoy, con el Barcelona líder, se puede aceptar. Sin embargo, nadie puede negar que Quique Setién no ha conseguido encajar las piezas del puzzle del Barcelona y que el club solo da resquicios de buen fútbol cuando juegan como local. El gran problema.


El Barcelona no da síntomas de ser un equipo líder y si hoy lo es, es porque nadie ha destacado en los puestos altos. El Real Madrid se ha olvidado del gol y el Atleti no recuerda lo que es el fútbol. Esa es la única razón de la cima. Esa y Messi.