El ​mercado invernal no es la fecha preferida por ningún club para fichar ni para vender futbolistas, pero hay quien a lo largo de los últimos años ha sabido moverse bien para incorporar grandes futbolistas. Si nos remontamos atrás en el tiempo quizá el caso de Marcelo y su llegada al ​Real Madrid en enero de 2007 sea el caso que mejor ha salido, y recientemente el fichaje de Virgil van Dijk por el Liverpool, que así le costó, a comienzos de 2018.


Sin embargo, hay otros equipos que no han tenido mucha suerte con sus incorporaciones a mitad de temporada y sin duda alguna el ​FC Barcelona es uno de ellos. El conjunto azulgrana no habrá incorporado más de 15 jugadores en lo que va de siglo en la ventana de traspasos de enero, pero es que de esa quincena tirando alto, es posible que el que mejor saliera fuese Edgar Davids en 2004.


Dani Alves,Edgar Davids


El centromcapista holandés llegó como cedido y amparado por Frank Rijkaard desde una Juventus de Turín donde había destacado notablemente, disputó 20 partidos dejando una gran imagen, sumó un gol y una asistencia, y en junio se despidió de sus compañeros para regresar a Italia. Tras él, en los años siguientes, llegaron jugadores como Maxi López o Albertini en 2005, Ibrahim Afellay en 2011 y los más recientes.


Ninguno de ellos salió bien, pero lo más preocupante es que en los últimos años han llegado futbolistas de la talla de Coutinho, el fichaje más caro de la historia culé, que no duró ni dos años, o Yerry Mina, que tras dejar Can Barça se está saliendo en Inglaterra. Y el curso pasado, aunque en calidad de cedidos, aterrizaron Murillo y Boateng, que en seis meses no sumaron ni diez partidos entre los dos. Y Todibo, que llegó como el futuro y habrá que ver qué es de él cuando regrese de su cesión en Alemania porque en Barcelona tan solo se visitó de corto en cinco ocasiones durante todo 2019.


Kevin-Prince Boateng


Este hecho, atendiendo a cómo han funcionado los mismos futbolistas en otros clubes tanto antes como después de su paso por Barcelona, hace pensar que quizá es el estilo del FC Barcelona el que falla a la hora de incorporar nuevas figuras a su esquema. La filosofía de toque culé no es facil de integrar para un jugador si viene de un equipo muy diferente y la presencia de grandes estrellas limita la cantidad de oportunidades para adaptarse.


Si los propios futbolistas de la actual plantilla, incluso los que llevan más años, han tardado varios partidos en recuperar el toque con la llegada de Quique Setién al banquillo, cómo no van a sufrir futbolistas llegados de Francia o Inglaterra, donde la asociación brilla por su ausencia. Es evidente que en el conjunto azulgrana existe un problema más allá de los jugadores que llegan en invierno, pues ninguno es capaz de entrar en dinámica, y habrá que ver qué sucede si termina llegando un delantero en los próximos días.