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Hacia la Euro 2020 | El 11 ideal de todos los tiempos de la selección italiana

A lo largo de la historia la selección italiana ha tenido a grandes figuras en sus filas y desde 90min Italia han realizado la difícil tarea de elegir al mejor XI de la historia del fútbol de la selección azzurra. La lista es muy larga y los elegidos sólo pueden ser once. Veamos qué jugadores tienen el privilegio de formar parte de ese equipo titular.

1. Gianluigi Buffon

Gianluigi Buffon es el jugador que ha disputado más partidos con la elástica azzurra, 176. El guardameta defendió la portería desde su debut en 1997 hasta 2018, participando en cuatro Eurocopas y cinco mundiales. Tan sólo una lesión le privó de disputar la Eurocopa del año 2000 en los Países Bajos, lo que le hubiese convertido en el jugador con más participaciones en la fase final de este torneo.


Aún así, Buffon sigue siendo el jugador que ha disputado más partidos en las Eurocopas, un total de 58, lo que te da una idea de la relevancia que tiene el guardameta en la historia del fútbol italiano y a nivel mundial. Cualquiera dejará su portería en manos de Buffon.

2. Giacinto Facchetti

En el fútbol, ​​la camarilla cuenta y Facchetti es insuperable en esto. Considerado como uno de los mejores laterales de la historia del fútbol, Facchetti fue apodado por su compañero Burgnich como el Hombre afortunado. Para muchos fue el primer fullback de la historia del fútbol. Un muro en defensa pero con un físico fino y una gran facilidad para el disparo. El capitán de Italia en el 68 es el que levantará la primera Eurocopa y también capitaneará a la selección azzurra en el Mundial de México donde Italia consiguió una victoria legendaria ante Argentina en la semifinal.


En la semifinal de la Eurocopa del 68 contra la URSS en San Paolo el partido acabó 0-0 después de 120 minutos. La selección italiana aguantó el empuje del combinado ruso y tras el pitido final el árbitro del encuentro, Tschenscher, llamó a los capitanes Facchetti y Shesternev en su camerino. En aquel momento las reglas del fútbol no eran como ahora y en vez de decidir el partido en los penaltis se optó por jugarse el pase a cara o cruz.


Facchetti entra en modo Lucky Man, como si estuviera sentado en la mesa de la ruleta. Rojo o negro, eliminación o final. Mazzola y Prati recuerdan aquel episodio: "En todos los juegos y loterías Giacinto siempre ganaba. Cuando vimos que se dirigía hacia el sorteo, sabía que ganaríamos". Y así fue. Lo que sucedió en San Paolo no se sabe. En el rebelde 68 las cámaras no entraron. Facchetti salió con una sonrisa en la boca y el botín de la final en sus manos. En Nápoles gritaron ante el milagro; San Gennaro había enviado a Italia a la final después de 30 años de espera. Alguien dijo que la moneda del árbitro tenía dos caras y que Facchetti no podía perder. El capitán azul alimentó el mito diciendo años después: "El árbitro tuvo que hacer dos rondas porque la primera terminó en una ranura en el piso del vestuario, quedando en equilibrio. Así que tuvimos que repetirla por segunda vez". 

3. Paolo Maldini

No se puede entender la historia del fútbol en Italia sin Maldini. Paolo es uno de los grandes centuriones del equipo nacional, con 126 partidos a sus espaldas, es tercero en el ranking de participaciones con la camisa azul. En las Eurocopas hemos admirado su evolución. 


La primera aparición fue en el 88, año de su debut con la selección absoluta y pronto se ganó un puesto en el once titular. Italia debuto con un empate ante Alemania Occidental y Maldini arrancó de inicio. El sueño europeo de Italia ese año acabaría en las semifinales ante la URSS. Doce años después de aquel partido ya veríamos a Paolo portando el brazalete de capitán y siendo el guía espiritual de Italia. Aquella selección alcanzaría una semifinal en la copa del mundo en el '90, una final en los Estados Unidos '94, los cuartos de final en Francia '98 y una eliminación abrasadora en la Euro '96. En cualquier caso, Paolo siempre ha estado allí y con él el equipo nacional siempre han ido lejos. En el año 2000 llega a la final para vengarse de Francia pero una vez más, Paolo debe morder la medalla más amarga y conformarse con el subcampeonato. Hasta la fecha, Maldini sigue siendo uno de los grandes del equipo nacional aunque nunca ha levantado un título.  

4. Franco Baresi

Kaiser Franz, Cannavaro o Chiellini se merecen una mención especial por su aportación al combinado nacional, pero en el centro de la zaga junto a Madini está Franco Baresi. La selección italiana necesita la garra de Baresi y cada vez que avanzaba con el balón o resbalaba hacía latir su corazón en el pecho de cada italiano.


La mejor explicación de por qué Baresi no puede quedarse fuera del once histórico son estas palabras del directir de cine  Werner Herzo: "Baresi fue el mejor cuando no tenía la pelota porque podía leer el juego: podía entender lo que habría sucedido, y no hubo otro jugador como él que entendiera el espacio físicamente tan bien como le sucedía a él, es realmente sensacional. Realmente me gustaría, al hacer mis películas, ser alguien que pueda entender el corazón del hombre y los espacios tal como Baresi entendió el juego".

5. Gianluca Zambrotta

Cuando aterrizó en la Juventus en 1999 a Gianluca le gustaba jugar en el centro del campo pero cuando llega Camoranesi, Lippi le desplaza a un lado y le explica que si quiere ser titular en la Juve esa debe ser su posición y tiene que bajar a la defensa. Dicho y hecho. Zambrotta se puso al servicio del equipo poco a poco empezó a despuntar. El fútbol italiano estaba ante el despertar de uno de los defensas más fuertes y constantes de los últimos 20 años.


Zambrotta participó en tres ediciones de la Eurocopa y en otros tres Mundiales. El lateral nunca decepcionó en sus apariciones y es uno de esos laterales que siempre quieres tener en tu equipo. Su carrera fue casi inmaculada y no era habitual que se perdiera un partido. Eso sí, en la semifinal contra Holanda en la Eurocopa del año 2000 fue expulsado y se perdió la final. Quizá con él en el campo el destino de Italia hubiera sido diferente, pero con una trayectoria como la suya le perdonamos ese desliz.

6. Gianni Rivera

Cuando se habla de talento no podemos olvidar a Gianni Rivera. El centrocampista fue uno de los grandes creadores de juego de la historia del fútbol italiano. Antes de jugar como 10 se convirtió en mediapunta y luego en falso nueve. Rivera fue todo esto, un jugador total, fue el arquetipo del número 10, cuando ese número aún importaba y en un campo marcó la jugada incuestionable con la técnica más alta. Pero este estilo nunca agradó al legendario periodista Gianni Brera, quien identificó en Rivera el ejemplo perfecto para acuñar uno de sus neologismos favoritos; Abatino.  


Rivera se convirtió en representante de una clase de futbolistas y atletas: "Abatino es un término del siglo dieciocho, muy cercano, para decirlo sin rodeos, al Cicisbeo; un hombrecillo frágil y elegante, tan dotado de estilo para parecer educado y, a veces, falso". Hermoso para la vista, sin embargo, sin coraje físico y vigor atlético. Rivera se convirtió en el príncipe de esa clase y luego se extendió a todo el pueblo italiano. Rivera se convirtió en mártir por un nuevo romanticismo futbolístico. 


El centrocampista siempre tuvo que luchar con la prensa, entrenadores y expertos que nunca ocultaron las reservas sobre él. También por esta razón, la relación de Gianni Rivera con el equipo nacional siempre ha sido turbulenta. En el 68, el año de la Eurocopa en casa, el año en el que se suponía que era nuestro faro, llevo al equipo a la fase final, pero se lesionó en la semifinal ante la Unión Soviética. Estoicamente aguantó sobre el campo de San Paolo hasta que Facchetti ganó el partido en el lanzamiento de moneda pero no pudo jugar la final.  

7. Daniele De Rossi

Entre los muchos números extraordinarios de la carrera de Daniele De Rossi con la selección se destacan los 21 goles marcados que lo convierten en el centrocampista con más goles en la historia del equipo nacional. De Rossi fue el pulmón de este equipo desde su debut en el año 2004, un jugador con un sentido agudizado para oler los goles y ha visto portería en más ocasiones que muchos delanteros que han vestido la camiseta de Italia. 


La generosidad ofensiva de Daniele siempre ha luchado contra su irascibilidad. De Rossi es el reflejo de un hombre listo para convertir los sentimientos en acciones. Cada vez que había un compañero de equipo incauto, era Daniele quien hacía eco de las millones de voces que gritaban frente al televisor. Cuando el árbitro jugaba una mala pasada, era Daniele quien convertía nuestra ira en suya.  

8. Andrea Pirlo

Las palabras se quedan cortar para explicar lo que significa Andrea Pirlo en la historia de la selección italiana. El centrocampista disputó su primer partido en la fase final de una Eurocopa Estádio do Dragão contra Suecia el 18 de junio de 2004. Andre Pirlo encajaba a la perfección en el paradigma del fútbol total de Holanda reflejado también en el FC Barcelona y posterimrente en la selección española. El jugador italiano supo interpretar el nuevo papel del centrocampista y se disfrazó del creador de juego dibujando jugadas mágicas cada vez que el balón pasaba por sus pies. 


Pirlo supo comprender el nuevo fútbol que venía y los límites de la clásica zona de regate adentrándose en otras zonas del campo. El centrocampista tenía tanta serenidad que desde el día de su llegada todos comenzaron a refugiarse en él. Un jugador total que distribuía y entendía cada fase del juego, un amortiguador en defensa y rematador en ataque.


En el partido de la fase de grupos dela Eurocopa 2012 entre Italia y España su actuación pasará a la historia. Frente a la España del tiki-taka envió un balón para que Di Natale adelantase a la azzurra en el marcador enloqueciendo a los creadores del juego español: Busquets, Xavi e Iniesta.

9. Mario Balotelli

Puede que su aparición en este once cause más de una sorpresa, pero lo cierto es que Balotelli está en el raking histórico de los mejores goleadores italianos y es el jugador del combinado nacional que ha anotado más goles en la misma edición de una Eurocopa. En 2012 fue el encargado de dirigir el ataque de la Italia de Prandelli después del desastre en el Mundial de 2010.


Súper Mario, que venía de ganar la Premier League con la camiseta del Manchester City, pasó de liderar el ataque citizen a hacerlo con los italianos. Un ataque atómico, en el sentido de inestable y listo para explotar en cualquier momento. La reactividad de Mario se suma a la de Antonio Cassano, en una mezcla que horrorizaría incluso al "Camarada Legasov". Con Antonio diseñaron el plan perfecto para desintegrar Alemania. Balotelli abre el marcador de un cabezazo tras centro de Cassano y anotó el segundo de un disparo de primera para darle la clasificación a los italianos.


Prandelli confió en Balotelli frente a las críticas que sufría el delantero y este puso todo su talento a disposición del equipo.

10. Francesco Totti

Francesco Totti pasa a la historia de la Eurocopa por su golpeo de "cuchara". En la Eurocopa celebrada en Bélgica y los Países Bajos en el año 2000 la semifinal entre Italia y Holanda se va a los penaltis. Ante la atenta mirada de los espectadores que abarrotan el Amsterdam Arena, Totti cogió el balón y lo elevó suavemente como una caricia para enviarlo al fondo de la red.


Pizzul intenta describir el gesto de Totti pero no hay palabras. Francesco Totti de Roma acababa de inventar la cuchara, una versión moderna de la "Panenka". Francesco Totti acaba de levantar a un país entero y llevarlo en volandas a la final de la Eurocopa, la segunda de la historia de la selección italiana. 

11. Gigi Riva

El once ideal de todos lo tiempos lo completa Gigi Riva, el máximo goleador de la historia de la selección italiana con 35 goles a sus espaldas en 62 partidos disputados. De todos los goles que anotó hay uno que tiene especial relevancia. 10 de junio de 1968, Italia se enfrenta a Yugoslavia en el partido de desempate de la final de la Eurocopa en el Olímpico de Roma.


Gigi Riva atravesaba una pubalgia que sufrió tras la fase de clasificación. Gigi había anotado seis goles y disputó los cuartos de final contra Bulgaria pero la fase final (semifinales y final) el técnico Ferruccio Valcareggi decide dejarle en el banquillo confiando el ataque italiano al jugador del Milán, Prati.


Italia desafió a la suerte y logró clasificarse por el lanzamiento de moneda frente a la Unión Soviética para la primera final de su historia. En la final empata 1-1 ante Yugoslavia tras anotar el gol del empate a falta de diez minutos para el final forzando así el partido de desempate. En ese encuentro Riva regresa al once inicial con el 17 a la espalda para anotar el primer gol del partido que le daría a Italia su primera Eurocopa.


"No soy un coleccionista de camisas, pero me he quedado con algunas. Estoy particularmente apegado a uno de estos, y extrañamente no es mi clásico número 11 sino el número 17 que Valcareggi me dio para el Campeonato de Europa de 1968 a pesar de la lesión en mi ingle. Antes de que se repitiera la final, el entrenador dijo que iba a jugar y me pidió que aguantara el mayor tiempo posible. Así que marqué el gol. Fue una tarde maravillosa", dijo Riva.