El futuro de Oswaldo Alanís está cada vez más lejos de Chivas y más cerca de la MLS. El San José Earthquakes, entrenado por Matías Almeyda, está a escasas horas de llegar a un acuerdo por el zaguero mexicano, poniendo fin a su segunda etapa con el ​Guadalajara, una que tuvo más penas que glorias, confirmando que las segundas partes suelen ser malas.

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Alanís decepcionó a todas las partes involucradas cuando forzó su salida al fútbol europeo: a la afición, por despreciar a una de las instituciones más grandes de México; al club, que le dio absolutamente todo para triunfar en el fútbol mexicano, y a su carrera, porque terminó jugando en la segunda división de España.


Las malas decisiones marcan una carrera y el caso de Alanís es el claro ejemplo. En su obsesión por cumplir 'el sueño europeo' y abandonar la ​Liga MX, que muchas veces parece más un capricho que ambición profesional, terminó por sepultar una carrera que pintaba para cosas un poco más grandes, pues llegó a ser un habitual en la selección mexicana. 


Ahora, tras fracasar en su regreso las Chivas, que por las formas y el contexto fue un tanto miserable, toca emigrar a una liga inferior, con un equipo de media y baja tabla, encarrilando el final de su carrera al ostracismo de los reflectores que tanto deseaba tener. 


Cuando viajó a Madrid para incorporarse al Getafe, seguramente pensó que era el comienzo de un futuro alentador, pero no recuerdo haber visto un desenlace tan trágico para un hombre que peleó tanto salir al viejo continente. No fue tomado en cuenta por absolutamente nadie y tuvo que recalar en la segunda división española. El destino se encargó de ponerle una reprimenda tras aferrarse a un capricho, aunque él haya quedado como el bueno en aquella historia.


Finalmente la MLS espera un defensor que llegó a ser bueno, con títulos de por medio, pero que cayó en el limbo de los futbolistas del montón. Una tristeza para el fútbol mexicano, pues se va otro elemento que prometió pero nunca brilló.