Hace no menos de un año a muchos se nos llenaba la boca hablando de fútbol femenino. El Mundial estaba cerca y, a raíz de ello, todo se volcó con el fútbol femenino. Los récords se empezaron a superar, las televisiones dieron espacio a las chicas y la primera división femenina, mercantilmente conocida como Liga Iberdrola, habría huecos, conseguía audiencias y atraía público. El Mundial pasó, Rapinoe habló, el mundo la apoyó… y se olvidó.

Oshoala,Aissatou Toukara


Desconozco cuáles han sido las razones de Mediapro para no televisar el mejor partido del fútbol femenino español, el encuentro entre Atlético de Madrid y Barcelona. No sé qué motivos pueden haberles llevado a pasar de esa manera del encuentro, pero lo único que tengo claro es que los y las culpables somos todos. Nadie ha puesto el grito en el cielo, muy pocos y pocas se han quejado, ni tan siquiera la lucha de los clubes ha sido demasiado alta, sino que fue insuficiente y sin fuerza. Muchas de aquellas que llenaban sus bocas y sus palabras en favor de la categoría femenina ni tan siquiera sabían que se disputaba este partidazo. No se lo han dicho y lo han olvidado. El empuje y presión popular ha desaparecido.


El deseo popular domina el mundo mediático. Los medios pueden tener una línea editorial y mover sus intereses de un lado a otro, pero siempre buscarán la rentabilidad y, por tanto, atraer público para que estos atraigan a su vez a patrocinadores e inversores. Seguramente, si la gente hubiera alzado la voz por la no emisión de este partido, Mediapro hubiera dado marcha atrás y todos y todas podríamos haber visto este empate a cero entre ​blaugranas ​colchoneras a través de la televisión. No ha sido así, casi nadie ha hablado de ello.


La reflexión es necesaria. No hay que echar la culpa a unos y otras, sino que hay que mirarse el ombligo y pensar qué hemos hecho mal. Todos y todas las que hemos gritado por el fútbol femenino y hoy lo hemos olvidado. Muchos de vosotros ni apoyasteis a la firma del convenio. Otros tantos solo pusisteis un tweet, ¿qué ha pasado? Si de  verdad queremos apoyar el fútbol femenino, tenemos que acudir al estadio, dar visibilidad al equipo de nuestra ciudad, ver los partidos en televisión e interactuar con ellos tal y como hacemos con el masculino. Mientras todo esto no sea así, la visibilidad solo irá en rachas y, poco a poco, caerá en el olvido.