​Continuan pasando los meses y el rendimiento de Hirving Lozano en el sur de Italia sigue sin llenar el ojo de los napolitanos. 47 minutos ha disputado desde el 14 de diciembre, ya sin su hombre de confianza Carlo Ancelotti, y los rumores que lo colocan fuera del Napoli suben de intensidad al ritmo de su poca participación.


Genaro Gattusso, su nuevo entrenador, lo ha relegado completamente al banquillo, pues sigue sin poder adaptarse su posición como segundo delantero y añora las épocas de cuando jugaba como extremo. Aunque suene injusto, Lozano no ha cumplido como se esperaba y ya ha desesperado a la hinchada. Gran parte de la culpa la también la tiene el pobre rendimiento de todo el equipo en conjunto.


Achacarle la responsabilidad a la nueva incorporación es como utilizar un chivo expiatorio para focalizar problemas que tienen un trasfondo mucho más complejo. El equipo marcha en la decimoprimer posición, a 25 puntos de líder Juventus y sin una idea clara de juego. Además de que su entrenador lleva escasos 40 días al frente de sus muchachos. 


Lozano no tiene por qué aguantar esta discriminación ni señalización, cuando es evidente que no ha sido utilizado en su posición natural. Es evidente que realiza un esfuerzo por adaptarse a las nuevas modalidades del equipo, como cualquier profesional debe hacer, pero apuntarlo como uno de los principales responsables del rendimiento es una falta de respeto. Si el club tiene en mente vender a Lozano, como señaló Ciro Venerato, periodista de RAI Sport, el mexicano debe sostener su dignidad y salir del equipo. 


Que no vengan los cuentos románticos y de superación a querer vender la idea de que Hirving se debe ganar un puesto en el once titular. Estoy de acuerdo con este pensamiento, pero siempre y cuando se esté siendo justo con las oportunidades, las críticas y el apoyo. 


Sin embargo, cuando ya hay predisposición de criticar, obstruir su desarrollo y mermar en la confianza simplemente porque no agradas al cuerpo técnico ni dirigentes, ese es el momento de hacer maletas y demostrar la calidad en cualquier otra parte, porque el Chucky lo puede hacer. 


Si Napoli e Inter ya tienen el acuerdo por Matteo Politano, el relevo ideal para Lozano, no queda de otra que buscarse la vida en otro lado; porque de otra forma, continuar sólo sería una perdida de tiempo innecesaria y grosera.


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