Luego de su experiencia en el Beijing Renhe de China, el futbolista ​argentino Augusto Fernández se encuentra libre y es por eso que varios clubes que militan en la Superliga se contactaron con él para poder repatriarlo en este ​mercado de pases, pero no será posible.


Es que el jugador surgido de las divisiones inferiores de ​River Plate le hará caso a su padre Walter, quien le pidió expresamente que no retorne al fútbol de su país por los constantes insultos que se dan aquí ante el primer pase errado o tras un rendimiento lejos del esperado.


"Yo vine a la Argentina para estar cerca de mi papá, que está con algunos problemas de salud. Está luchando como lo hace mucha gente. Tiene un cáncer en la sangre, que es mieloma múltiple, entonces tiene que enfocarse en su recuperación. A él lo afecta mucho cuando escucha que critican o que dicen cosas sobre lo que hago bien o mal. Entonces, fue un pedido específico de mí papá que no vuelva al fútbol argentino. Lo pensaba, estaba bastante seguro de hacerlo, pero es algo que él me dijo y voy a cumplirlo. A mí no me preocupa lo que digan de mí, pero a mi viejo no le hace bien", se sinceró en la charla con La Nación.


Sobre su tarea una vez que se retire del fútbol profesional, el oriundo de Pergamino, de 33 años, contó que está entre la dirección técnica y la gestión, aunque también le gusta el coaching: "Necesito hacer algo, tiene que ser algo que me guste. Leí mucho sobre las emociones, sobre liderazgo. También me sirvió para mí, porque siempre fui muy impulsivo y necesita que las emociones no me dominen. Busqué mejorarlas y me sirve para el día de mañana. Y no tengo claro dónde me veo el día de mañana, porque me gusta la práctica, como entrenador, pero también me gusta la gestión deportiva. No sé cuánto me queda de carrera, después seguro que encontraré mi lugar", culminó.