Cinco jugadores argentinos que arruinaron su idolatría

1. Carlos Tévez

Se fue de Boca en 2005 como un ídolo y fue recibido nuevamente como tal cuando regresó en 2015 desde la Juventus. Sin embargo, cuando tomó la decisión de partir al fútbol chino por los millones de dólares que le ofrecía, su imagen se vio fuertemente afectada y ya nada fue igual. Si a eso le sumamos su apatía en los últimos dos años y las derrotas frente a River, ya son pocos a los que les molestaría que el 10 no siga en el club.

2. Javier Mascherano

"Olé olé, olé olé olá, a Mascherano nunca lo vamos a olvidar" cantó todo un Monumental allá por 2005 en el último partido del Jefecito con la Banda antes de partir al Corinthians. Pero el que se olvidó de eso fue el propio Mascherano, que ni siquiera saludó a los más de 20.000 hinchas del Millo cuando River enfrentó al Barca en Japón. Masche nunca se propuso seriamente volver a Núñez y hoy regresa al fútbol argentino pero con la camiseta de Estudiantes.

3. Mauro Zárate

Cuando volvió a Vélez por segunda vez para ayudarlo a salir del mal momento en el que se encontraba el equipo, miles de hinchas del Fortín fueron a recibirlo a Ezeiza y prepararon una fiesta en el Amalfitani. El mismo Zárate aseguró que en Argentina no jugaba en otro club que no fuera Vélez, pero no cumplió. Su pase a Boca fue tomado como una traición y hoy Mauro es el enemigo Nº1 de todo el pueblo velezano.

4. Darío Cabrol

Nadie en Unión se olvida de lo que hizo Darío Cabrol, un ídolo de la institución hasta que decidió cruzar de vereda y ponerse la camiseta de Colón. “La pase mal después, me tuve que mudar varias veces porque muchos hinchas venían a tirar piedras a mi casa, me seguían, me insultaban y tuve que contratar seguridad para que me cuiden. Iba a entrenar a Colón en un patrullero", contó el volante retirado en el año 2007.

5. Matías Suárez

Formado en Belgrano, Suárez triunfó en Europa antes de volver al club a intentar sacarlo del descenso. En el medio apareció Gallardo, le ofreció jugar en River y el delantero no pudo decir que no. En Córdoba no le perdonaron nunca su salida.