Gabriel Batistuta fue, sin lugar a dudas, uno de los mejores centrodelanteros que tuvo la ​selección argentina en toda su historia. El goleador nacido en Reconquista conocía el área como pocos, y logró a base de sacrificio y talento una carrera que incluyó pasos por ​Boca​River, Roma e Inter, entre otros.


Ya retirado hace tiempo y atravesando serios inconvenientes en sus piernas por la cantidad de infiltraciones que tuvo que realizarse, el astro de 50 años dijo presente en el programa “¿Quién quiere ser millonario?” y se quebró al recordar a su padre.


“Me emociono con toda la gente que ayuda, que dedica tiempo sin nada a cambio”, destacó primero sobre su madre, quien se encontraba en la tribuna observando como "Bati" y su nieto Thiago, hijo del goleador, contestaban las preguntas del conductor Santiago del Moro.


Luego llegó el momento de hablar del legado de su papá“Lo que me pasa es lo que sufrí por no hacerles ver a mis hijos lo que yo pensaba. Mi viejo me dijo que había que trabajar, ser disciplinado y responsable. Si das una palabra es esa, no deberle a nadie, todo lo que significa para mi el trabajo. Pero claro, él me lo decía y lo hacía. Se levantaban a las seis de la mañana, se iban a laburar todo el día y salían del laburo y se iban al colegio a estudiar. Los primeros seis años de mi vida lo pasé con mi abuela porque a ellos los veía el fin de semana. Y lo vi”, repasó.


“A mis hijos se los dije, pero nunca me vieron. Es difícil decirle a un hijo ‘mirá que tenés que laburar loco, porque vas a tener satisfacciones y ser respetado, porque vas a tener cosas y las vas a merecer', y luego los chicos salen al patio y ven dos autos, ven una linda casa y se van todos los años de vacaciones... Es difícil transmitirlo. Eso es lo que más sufrí con ellos”, reveló Batistuta.


“Siempre pensé que no les hice ver lo que les decía o cuánto costaban las cosas. Con mi viejo no tengo palabra, pero me marcó en la disciplina y todo eso. No me dice todo lo que me quiere, pero yo se que me quiere”, culminó emocionado. Una lección de vida, sin dudas...