​Se llevó a acabo la esperada asamblea de dueños dentro de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) donde se confirmaría la desafiliación de los ​Tiburones Rojos del Veracruz de la liga, pero comenzó con un acto que refleja la crisis organizacional en la que se encuentra inmiscuido el balompié mexicano. 


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Como si se hablara de un delincuente, prófugo de la justicia o el hombre más buscado del mundo, la sede de la FMF le cerró cualquier tipo de entrada a Fidel Kuri, dueño del Veracruz, para ingresar a la asamblea que reúne los otros 18 dueños o representantes de los equipos de primera división.


Mientras Fidel discutía con los guardias de seguridad sobre la calle, dentro de la reunión se discutía el veto hacia el dirigente veracruzano, el tema principal de la junta. Sin tener el derecho de réplica, Kuri continuó su duelo de declaraciones y amenazas contra el sistema fuera del inmueble, como su única herramienta para hacerse notar.


Por cómo se ha desarrollado el conflicto entre ambas partes desde hace meses, que se haya llegado a este punto de quiebre tampoco sorprende, pero rebajarse al nivel de Fidel Kuri sí llama la atención. Como un acto desesperado para inhibir incluso un aterrizaje de helicóptero, la Liga MX confirmó ser una liga tercermundista, con carencias estructurales que se aferra al buen discurso de sus dirigentes para mostrar una cara sólida, pero lo cierto es que dentro existe preocupación frente a muchas puntos. 



En las últimas semanas se asociaron con la Unidad de Inteligencia Financiera del SAT y dieron señas de unidad, bienestar y tranquilidad, pero si observamos a detalle, tras la investigación de dobles contratos, deslealtad competitiva y las amenazas del Kuri, la liga debía protegerse de alguna forma y veo este acuerdo como una forma de tener un socio más de su lado. No me parece una casualidad que llegue en el momento de mayor incertidumbre dentro de la federación. 


Al final, el secreto a voces se confirmó y se llegó a la desafiliación de Fidel Kuri, un acuerdo que se anunciará en los próximos días y que espera una réplica por parte del dueño del Veracruz, para alimentar este eterno conflicto infantil, mediático y vergonzoso del fútbol mexicano.