Contra el ​América, los ​Tigres de Ferretti recibieron 4 goles en casa luego de 16 años sin hacerlo. Una racha muy grande para un equipo que solía pelear puestos de descenso, poco protagonista y que se ponía contento cuando calificaba a liguilla. Hoy los tiempos han cambiado y ​Tigres se convertido en el nuevo referente de la liga mexicana junto a los azulcremas. Esta revolución tiene un nombre concreto: Ricardo Ferretti.

El entrenador naturalizado mexicano tomó a Tigres en el 2010 y transformó la realidad del club universitario, apoyado también en grandes inversiones y proyectos sólidos. Los resultados llegaron al poco tiempo y conformaron un equipo de época, pero incluso estos caminos de éxitos tienen altibajos, y hoy Tigres y Ferretti están en una parte baja. 


A pesar de ser el actual campeón, y con todo el valor que eso significa, la triste actuación de los felinos contra las Águilas demostró que, una vez más, el plantel le quedó grande a Ferretti. El Tuca tiene en sus manos un arsenal de variantes ofensivas y mediocampistas, que es capaz de armar dos equipos competitivos en ataque, pero que por alguna razón -tal vez la misma que lo ha llevado a ganar 7 títulos de liga- siempre decide optar al repliegue y orden en defensa, desaprovechando el desequilibrio de muchos jugadores que tienden a quedarse en el banquillo.


Ha interiorizado una idea de juego clara en sus equipos, tanto que recular la ofensiva se ha vuelto un sistema automático de protección; pero, para tristeza de los aficionados de la 'U', este método ha traído muchos problemas y resulta aburrido, predecible y poco emocionante. La ganancia del público es muy inferior a lo que podría vivir con un entrenador un poco más excéntrico y propositivo, pero a final de cuentas el que trae los títulos es el otro...


Como en una relación tóxica, las despedidas duelen y quebrantan, pero a la postre es lo más sano para el bienestar de un equipo y afición. Ferretti es y será el DT más importante en la historia de Tigres, pero su futuro ya debe ser cuestionado. Ningún ser humano es capaz de mantener un discurso intacto por más de 9 años y todos merecen la oportunidad de conocer alguien más que peda llenar un vacío que, por el momento, los felinos no saben si tienen: la espectacularidad, dinamismo y entrega de un equipo grande ante cualquier circunstancia.