Se cumplieron los primeros 45 minutos de juego en Anfiel. El Liverpool mandaba 1-0 en la vuelta de las semifinales de la ​Champions League 2018-2019. Después de cosechar un 3-0 en la ida, el ​FC Barcelona aún tenía margen de ventaja, pero las sensaciones no eran las mejores. ​Lionel Messi ejerció de capitán en el descanso para arengar a sus compañeros en el vestuario e intentar evitar que se repitiera un episodio similar al de Roma. "Que no pase lo mismo", advirtió el argentino.

La serie documental 'Matchday', producida por Barça Studios junto a Rakuten TV, descubre lo acontecido en el vestuario de Anfield en el descanso, momentos previos a que se produjera la catastrófica eliminación de los azulgrana después del 3-0 de la ida. En las imágenes se aprecia al Messi más alentador, tratando de animar a los suyos para tratar de evitar la catástrofe.


"Venga, gente, vamos a dar un pasito. No hay que desaprovechar la oportunidad. Dale, que estamos ahí. Vamos a salir fuerte. Recordemos: lo de Roma fue culpa nuestra. De nadie más. Que no pase lo mismo. Eso fue culpa nuestra y de nadie más", avisó el argentino entre los tímidos gritos de ánimo que se escuchaban de otros compañeros.

Lionel Messi

"No nos metamos atrás nosotros solos. Vamos para adelante. No nos metamos atrás nosotros solos. Dale, la concha, dale. Vamos a hacer un gol", recalcó Leo, que dispuso de varias ocasiones pero no pudo convertir.


​Luis Suárez también alzó la voz para pedir que apretaran los dientes ante su antiguo equipo."Hay que estar preparados para sufrir. Vamos a sufrir, ¿eh?, lo vamos a pasar mal", avisó el uruguayo, consciente del empuje de los aficionados 'reds' y del ímpetu con el que iban a iniciar la segunda mitad los hombres de Jürgen Klopp. 


Ernesto Valverde hizo también hincapié en la necesidad de defender de forma contundente y de crear peligro en su área. "Todo está aquí por resolver, cerca de su área. Cuando ellos no tiren, hay que meter ahí. Hay que meter y hay que estar ahí. ¿Estamos? Venga chavales", fueron las palabras del entrenador, que era consciente de la importancia de marcar para conseguir la tranquilidad.

Lionel Messi

Sin embargo, nada de lo que se trazó en el vestuario azulgrana se pudo llevar a cabo. Dos goles de Wijnaldum en los minutos 54 y 56 pusieron en evidencia a la defensa, sobrepasada ante los ataques de un Liverpool que no pudo contar ni con Firmino ni con Salah. El gol que confirmó la catástrofe llegó en el minuto 79, cuando Alexander Arnold aprovechó el despiste de la zaga para servir un córner rápido y que Origi marcara a placer. 'Los fantasmas de Roma' se apoderaron del conjunto culé, que vivió en Anfield otra pesadilla de noche Europea.


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