Este Atlético de Madrid no es el que todos conocíamos. El conjunto del Cholo no está atravesando su mejor momento, sobretodo fuera de casa, y en Turín ante la Juventus confirmó con una derrota que lejos del Metropolitano están sufriendo una sequía en la que alterna buenos partidos con otros para olvidar. Atrás ha quedado ese Atleti aguerrido, prácticamente impenetrable en defensa al que era difícil crearle ocasiones y más aún marcarle un gol. Un equipo al que no le hacía falta golear para ser superior al rival. Pero todo eso se ha ido esfumando y los ​rojiblancos se mueven en la peligrosa línea de la irregularidad, dando una de cal y otra de arena.


Puede que el juego del Atlético haya mejorado pero los resultados no invitan precisamente al optimismo. En los últimos 16 partidos el balance es de cinco victorias, ocho empates y tres derrotas. Los rojiblancos han perdido su contundencia en las dos áreas. En defensa reciben más goles de lo habitual, 12 en los últimos 16 partidos y eso que Jan Oblak sigue siendo el Zamora de LaLiga. Pero en ayer en Turín sufrió algo extraño que pone de manifiesto el momento que está atravesando el Atlético: el guardameta esloveno falló en el gol de la Juve, sin duda un hecho que no habíamos visto en los últimos años. Ahora ya ni el balón parado, uno de sus mejores aliados, le está acompañando.

Koke

Y si ya hasta Oblak falla, aunque sólo haya sido una vez, en el área rival tampoco se están mejorando las cifras. 17 goles a favor en 16 partidos. En un tiempo no muy lejano esos goles les habrían bastado para ganar, por la mínima como nos tiene acostumbrado el equipo del Cholo, pero algo ha cambiado en este Atleti. El conjunto rojiblanco marca menos goles y encaja más, y con esa falta de contundencia en las dos áreas las victorias cuestan más y son cada vez menos. Ninguno de los delanteros del equipo ha roto definitivamente en el plano goleador, ​Morata es el máximo anotador en lo que llevamos de temporada con 7 tantos, y el ahora lesionado ​Diego Costa tiene que conformarse tan sólo con 2.


El Atlético de Madrid sigue siendo un equipo temido pero cada vez le cuesta más mantener ese nivel de eficacia y eficiencia que venía demostrando en las últimas campañas. Poco a poco el equipo está recuperando sensaciones, aunque los resultados no acompañen y en cuanto vuelva a ser letal en las dos áreas estará de vuelta ese equipo compacto, rocoso, fiable y letal que todos conocíamos.


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