​El mundo de la tinta es tan común como inverosímil, hay quien se tatúa símbolos tribales, letras chinas, frases de canciones... y otros aprovechan su piel para llevar a sus familiares o ídolos siempre con ellos. Dentro de estos últimos, los grandes futbolistas son un colectivo que acostumbra a verse reflejado en el cuerpo de otros, y ​Leo Messi ya sabe que acompaña a más de uno a cada sitio que va.


Lionel Messi


Sin embargo, el argentino aún no sabe que tiene un enfervorecido seguidor en Madrid que persigue su firma para completar la obra que luce en su pierna izquierda. Él es David Cogolludo, un joven madrileño, aficionado del ​FC Barcelona, que ayer esperaba en la entrada del hotel Eurostars de la capital española a que su ídolo llegase, se bajase del autobus y le dejase su rúbrica sobre el tatuaje para acudir inmediatamente a su estudio de confianza y convertir el rotulador en permanente.


El frío de Madrid y la lluvia que intermitentemente no ofrecía un resquicio de tranquilidad a los transeuntes no evitó que David estuviese allí, tras las pertinentes medidas de seguridad. Y llegó el autobús, bajaron todos los futbolistas y el rosarino descendió las escaleras en último lugar entre los gritos de la gente. El viento le arrancó la gorra de su cabeza y entre una cosa y otra el '10' pasó de largo sin fijarse en los aficionados, sin percatarse de la presencia de David.



El chaval se quedó sin su recompensa, y no es la primera vez que le sucede pues lleva persiguiendo el objetivo un tiempo ya. Tampoco será la última porque reconoció que seguirá buscando esa ansiada firma, la complete su tatuaje en el que aparece el rostro de Messi y la reconocible celebración del argentino ante el París Saint-Germain. No pudo ser esta vez, pero estará ahí la semana que viene, cuando regrese para jugar en el Wanda Metropolitano.