Solventada la fase de clasificación y a falta de saber cuáles son los cuatro países que acuden al torneo vía repesca, a la selección española se le podría poner el torneo muy cuesta arriba nada más iniciarse.


A diferencia de otras ediciones, el nuevo formato que pretende la ​UEFA llevando la competición por varios países del continente, ha supuesto que varios de los grupos de la fase final estén ya casi configurados, lo que, en la práctica, podría perjudicar los intereses de la selección española.


Y eso que en principio el hecho de clasificarse como primera de grupo ha asegurado jugar todos los encuentros en San Mamés, además de ser cabeza de serie, pero la determinación de los restantes grupos en la fase de clasificación ha propiciado que la selección, casi con seguridad, se tendrá que ver las caras con algún coco.


Encuadrada en el grupo E, en estos momentos la selección únicamente sabe que se tendrá que enfrentar a la selección vencedora de la repesca B, que tendrá como contendientes a Irlanda y Eslovaquia por un lado e Irlanda del Norte y Bosnia por el otro.


Pero lo complicado está con las selecciones ya clasificadas. Del bombo B pueden salir la campeona del mundo, Francia, además de Croacia, Polonia y Suiza. Casi igual de complicado es el bombo C, del que pueden salir Portugal, Turquía, Austria, Suecia o República Checa.


Sergio Ramos

Con las que ya sabe que no se enfrentará son con Alemania, Italia, Rusia, Dinamarca, Inglaterra y Holanda por sedes del torneo y tener ya asignados sus grupos, al igual que España. Tampoco se verá las caras con Bélgica y Ucrania, en este caso, por razones políticas y la imposibilidad de que la selección ucraniana juegue en Rusia


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