​La selección argentina quedó eliminada del ​Mundial Sub 17 en un partido increíble. Iban ganándole 2-0 a Paraguay y en el segundo tiempo llegó la remontada: fue derrota 3-2 y quedaron afuera en los octavos de final.


El final fue escandaloso y casi terminan a los golpes de puños. Supuestamente, los paraguayos burlaron a los argentinos y estos no se aguantaron las cargadas. Hubo enfrentamientos y no pasó a mayores gracias a Pablo Aimar.


El entrenador y el cuerpo técnico intervinieron rápidamente y evitaron que pase a mayores la pelea entre los jugadores. Los chicos argentinos estaban con mucha bronca por lo que ocurrió en el campo de juego y Aimar fue clave para contenerlos en ese difícil momento.


Los jugadores se separaron rápidamente y por suerte no hubo que evitar un final más lamentable para la Albiceleste. Está claro que se trata de juveniles y seguramente les servirá como experiencia para el futuro.


Pablo Aimar, que siempre se encarga de pregonar los valores y que no ve al resultado como una prioridad en etapas de formación, volvió a demostrar su capacidad para ser el entrenador de la Sub 17.


Para los jugadores, el camino recién comienza y seguramente el fútbol les va a dar revancha muy pronto.