Por fin llegó la jornada 9, después de una fecha FIFA de sabor agridulce regresa nuestra querida ​Liga MX y con ella un clásico.


​América ante ​Pumas, felinos contra águilas, uno de los juegos que más esperamos los aficionados al balompié y sin lugar a dudas uno de los partidos más pasionales de nuestro país. Pumas llegará al encuentro con 65 años recién cumplidos y sin duda querrá festejar en la cancha del máximo rival.


El Clásico Capitalino, Clásico Peligroso, Clásico Chilango o cómo le quieran llamar, siempre deja buenas sensaciones al aficionado. En los últimos 28 partidos entre estas dos escuadras, sólo en una ocasión han quedado con un marcador de cero por cero, este último fue en el Clausura 2018. El partido promete.


Estas dos instituciones son agua y aceite, no se pueden ver ni en pintura, cada uno de estos clubes representa lo contrario al otro. Pumas se basa en la formación de jugadores, en inculcarles la famosa ‘garra’ y corazón al jugador, un Puma hecho en Cantera tiene que dejar todo en la cancha los 90 minutos y más ante el odiado rival, ese enemigo que les meten en la cabeza desde temprana edad. En el Pedregal embona perfecto la frase “A donde no llega tu talento, llegan tus h…”.


Por otra parte, el América es el platillo “gourmet” de nuestra liga, el más amado y sin lugar a dudas, el más odiado. Es el conjunto que está en boca de todos las 24 horas del día, es el equipo que compra a quien quiere cuándo quiere, y si no le sirve no importa va por más y por todos los títulos, siempre, porque de eso se trata el América, de ganar todo.


Sin embargo, los panoramas de estos equipos han cambiado al paso de los años, Pumas dejó de crear joyas en La Cantera, por ende dejó de exportar talento al extranjero. Por otra parte, América se ha vuelto en los últimos años el puente directo entre jóvenes de Coapa y Europa, los más recientes Diego Lainez y Edson Álvarez.


El panorama a lo largo de la historia favorece a los dirigidos por Miguel Herrera con un saldo de 36 victorias, 28 empates y 22 descalabros.


A pesar de todo, realmente nunca se sabe qué pueda llegar a pasar en estos juegos. Son partidos indescifrables, son enfrentamientos de alarido y muchas veces el resultado es el menos esperado.


Por último, Miguel González ‘Míchel´ y Miguel Herrera invitaron a las aficiones a llevar ‘la fiesta en paz´ y que la pasión y adrenalina se queden en la cancha.