​El joven futbolista nipón llega al conjunto balear en calidad de prestado. Su rendimiento en pretemporada habría supuesto un cambio de planes con un jugador que estaba previsto que jugase en el filial durante el curso presente.


Takefusa Kubo ha sido una de las sensaciones de los envites preparatorios del ​Real Madrid, donde Zinédine Zidane le dio minutos en cuatro de los siete, nunca superando la media parte sobre el terreno de juego. Buenas impresiones, aunque era muy pronto para estar a menudo entre los convocados del primer equipo, después de una pretemporada realmente floja para los intereses merengues, no solo por resultados sino por el mal juego.



Antes de terminar el periplo previo al inicio del curso, el japonés ya se marchó al filial, donde estaba previsto que se desarrollase en el presente ejercicio, pero su destino final será el RCD Mallorca, ascendido a ​LaLiga en esta edición después de no estar presente en la máxima competición del fútbol español desde 2013 e incluso haber caído en la de bronce.


Con el equipo de Son Moix de vuelta, el destino en el que recala Kubo está repleto de alegría e ilusión para permanecer en el más alto nivel durante muchos años, lo cual resulta beneficioso para los intereses de Takefusa Kubo, que además puede aprender con un entrenador tan exigente como Vicente Moreno. Hubo interés por parte del Real Valladolid en hacerse con sus servicios en calidad de cedido, pero finalmente parece que serán los baleares quienes colaborarán a formar y pulir al futbolista.



Tocará esperar para ver si el técnico de Masanasa le encuentra un hueco en su habitual 4-4-2 o se le ve más en un 4-2-3-1 que también ha utilizado a lo largo de su carrera en los banquillos. Esta etapa del nipón podría significar su explosión y ganarse un puesto para el próximo ejercicio en la plantilla merengue, con lo que es de gran importancia.


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