La búsqueda del dorado. Aquello que tanto incitó a los españoles en latinoamericana. Ese mito, leyenda o realidad del que se han grabado películas y por el que hubo muertes, abandonos, peleas… El dorado, aquello que algunos han vivido sin llegar a encontrarlo. Esas épocas que muchos hemos vivido, tanto como personas como instituciones. La felicidad condicionada por el triunfo, la victoria. Aquellos años que ya no volverán. Tras estos últimos días, parece que el dorado atlético se hunde y​ los colchoneros están cerrando una etapa brillante que tardarán mucho en olvidar.

Thomas Lemar


La flota del Atlético de Madrid consiguió encontrar mucho oro. Consiguieron encontrar el éxito en Europa y navegar por aguas innavegables hasta hace solo unos años. Consiguió revestir el barco de oro e incluso cambiarlo por uno mucho más moderno y grande al que una empresa china decidió llamar Wanda y una directiva que no ha tenido miramientos en cambiar el escudo decidió llamar Metropolitano, dicen que en homenaje al primer estadio en el que vieron la gloria. Ese barco hoy navega por corrientes de dudosa seguridad y los navegantes comienzan a abandonar. Griezmann y Godín, héroes de la armada, ya han anunciado su adiós. El veterano Juanfran ha de marchar y la joven promesa Rodri parece más fuera que dentro.


El capitán es el último en abandonar el barco y Simeone ha decidido amarrarse al timón. El argentino tiene una dura tarea por delante. Un verano en el que tendrá que recomponer a un equipo, a una tropa que se ha marchado. Un verano en el que investigar y fichar jugadores que puedan hacer olvidar a los ​Griezmann, Godín y compañía. Esas estrellas náuticas que busquen la victoria y consigan que el barco no se hunda. Sin embargo, al menos por el momento, todo hace indicar que ese oro se funde. Las rayas rojiblancas vuelven a aquel color original y los atléticos pierden aspiracionalidad.

Diego Simeone


Esta época quedará en las retinas como aquellas intercontinentales, dobletes y títulos que Neptuno celebró. Recuerdos de Ligas, Europas Leagues, Copas del Rey y finales de Champions. Tal vez durante el camino perdieron su esencia. El Atlético dejó de ser aquel equipo del pueblo obrero y decidió mirar a los grandes en su terreno. El sistema se retroalimenta y elimina a los molestos. Puede que a Neptuno no le gustará el triunfo del dinero. El dios dictó sentencia, el barco se hundió.