El Monumental vivió una noche cargada de emociones en la eliminación de ​River de la Copa de la ​Superliga. El Millonario no pudo remontar el 0-3 de la ida y quedó afuera contra Atlético Tucumán.


El resultado es anecdótico y para los hinchas fue una jornada muy especial. No será recordada por el rival, ni por la competición que estaba lejos de ser una de las prioridades del semestre. Quedará en la memoria por lo que hicieron los jugadores adentro del campo de juego.


River tuvo hambre de gloria y salió desde el minuto 0 a revertir la serie. Jugó un partido perfecto, tuvo muchísimas chances de gol, apretó durante todo el encuentro y los jugadores corrieron de una manera sorprendente.


La eliminación no le dolió a los hinchas de River, que despidieron al equipo con una ovación que emocionó. Marcelo Gallardo logró formar un equipo que trasciende de un resultado y que llena de orgullo a su gente.


El Muñeco formó un plantel que quedará en el recuerdo de la gente y no solamente por haber escrito la página más gloriosa del club con la Copa Libertadores que le ganó a Boca en el Santiago Bernabéu.


Se construyó una identidad, una mística copera y un amor entre los hinchas y los jugadores que será eterno. Jugando así, River seguirá teniendo muchas alegrías, pero ayer quedó demostrado lo que genera incluso en la derrota.


En el fútbol se gana y se pierde, eso es algo que te enseñan cuando arrancas a jugar. El jugador y el hincha convive con la derrota, pero pocas veces una eliminación fue tan satisfactoria como la de River ayer.


El fútbol le seguirá dando revancha y para el Millonario lo mejor está por venir. Con el mejor entrenador del continente, con un equipo que comprendió el mensaje a la perfección y con sus hinchas que no dejan de disfrutar.