Los apostadores del mundo están en jaque. Los bienentendidos de fútbol tampoco se atreven a decir una palabra más alta que la otra. Esta Champions nos ha demostrado que nada está escrito, todo puede ocurrir. 


El Ajax, por el que muchos no apostaban ni que llegaría a octavos, llegó a tener casi los dos pies en la final, pero en el último minuto el Tottenham consiguió la remontada. El Liverpool, por su parte, también se alzó a los cielos con la ya famosa goleada y remontada al FC Barcelona tras el 3-0 de la ida. La Champions de las sorpresas en las que nadie se atrevería a vaticinar ningún resultado y, quien lo haga y esté seguro de ello, es un iluso.

FBL-EUR-C1-LIVERPOOL-BARCELONA


A priori, el Liverpool parte como favorito. Sí, es cierto. El hecho de ser de la misma competición hace pensar que los de Anfield deberían ser superiores a los Spurs, pues van dos posiciones por encima en la tabla. Sin embargo, nadie se atrevería a vaticinar qué puede ocurrir en este duelo de entrenadores. Klopp inducirá a la locura y al juego directo mientras que Pochettino esperará con calma para arrollar al contraataque. Con dos sistemas que saben vivir sin balón, parece incluso difícil predecir quién será el rey de la posesión. Cuando ni tan siquiera sabes quién manejará el timón, predecir un resultado es una osadía.


El Tottenham es tal vez el equipo más sorprendente de la final. Los Spurs pudieron incluso quedarse fuera en la fase de grupos si el Inter de Milán hubiera hecho sus deberes en la última jornada. Tras pasar, fueron poco a poco avanzando cuando nadie contaba con ellos. Sus primeros problemas llegaron en los cuartos, una eliminatoria loca con goles muy polémicos ante el Manchester City. Tras eliminar a los blue sky, llegaron a la semifinal del Ajax sin Harry Kane. Lucas Moura se disfrazó de superhéroe y remontó el resultado adverso en el minuto 95. Si algo han dejado claro en esta Champions es que nunca debemos darlo por perdidos.

Lucas Moura,Dele Alli


El Liverpool es la otra cara de la moneda. La sonrisa de Klopp, la velocidad de Mané y la remontada sin ​Salah ni Firmino. Si esto no es sorpresivo, poco más puede serlo. Remontar un 3-0 sin dos de tus grandes estrellas debería valer un título. Y lo valdría de no ser por los méritos de los londinenses. Han presentado su candidatura y su emocionante estilo.


Un servidor desconoce las cuotas de las casas de apuestas ni se postra en su honor. Este artículo no caerá en una concepción política acerca de x o y, por lo que ellas quedarán a un margen. Pero a todos aquellos que se vanaglorien de entendidos, les recomiendo que miren al cielo, miren al Wanda Metropolitano y disfruten. Esta Champions es incomparable, inaudita. El claro ejemplo de que el formato no se debe renovar, ni ascensos ni descensos ni Superligas. Vivamos con ilusión.