El ​FC Barcelona ha sufrido, en poco más de un año, dos remontadas europeas que le han privado de pelear por la ​Liga de Campeones. En la pasada edición fue la AS Roma y, en la actual, el Liverpool, sorprendiendo de nuevo.


El conjunto azulgrana, con Ernesto Valverde a la cabeza en las dos últimas campañas, ha dejado escapar una renta de tres goles en un lapso temporal ligeramente superior al año. Primero fue frente a los italianos, en cuartos de final de la campaña 2017-18, tras un resultado beneficioso (4-1) en la ida, del mismo modo que sucedía con la eliminatoria ante los ingleses (3-0).


En ambos casos no se vio a un FC Barcelona excesivamente dominante ni un marcador que hiciese justicia con lo vivido sobre el terreno de juego. No obstante, ambas eliminatorias se terminarían resolviendo de la misma forma y con ciertos paralelismo que vemos a continuación.



El primero es que se enfrentaron al mismo cancerbero: Alisson Becker. El brasileño tuvo que aparecer en pocas ocasiones, pero fue capaz de ser un muro, con una actuación especialmente notable en el día de ayer. El año pasado cayó en semifinales frente al que terminaría siendo su futuro club, pero en este ya puede presumir de ser finalista. Su responsabilidad será mejorar el papel de Loris Karius en el partido por el título, algo no demasiado complicado.


La posesión fue la misma (57%) para los de Ernesto Valverde, según datos recogidos por el portal web WhoScored, e igual de estéril en ambos contextos. Además, también fue idéntico el porcentaje de posición del esférico, con un 46% en zona intermedia, y una muy similar (33% en Roma y 31% en Liverpool) ponderación en campo azulgrana.


Del mismo modo, si miramos la posición promedio de cada futbolista del FC Barcelona, podemos comprobar que en ambas contiendas hay 6 jugadores de campo con mayor presencia en terreno propio que rival, con un Ivan Rakitic que está justo sobre la línea de cal y que podría no contar como tal en feudo italiano.



La parcela ofensiva izquierda es testimonial en los dos partidos, con un Andrés Iniesta y un Philippe Coutinho bien diluidos por sus respectivos laterales, que además tuvieron un largo recorrido, como fueron Alessandro Florenzi y Trent Alexander-Arnold. Ninguno de los dos, con el brasileño más adelantado en líneas generales, logró conectar con un Luis Suárez que ocupó una parcela promedia similar.


Y es que ese es otro de los aspectos comunes, la dificultad para encontrar al uruguayo y a ​Lionel Messi, muy solos arriba y ante defensores mucho más potentes que ellos en lo físico. En Roma, el argentino toca el balón en 62 ocasiones, lejos de las 85 de Gerard Piqué, mientras que ayer fueron 63, más alejado todavía de Jordi Alba (101) y Sergio Busquets (100), que además estuvieron poco acertados. En el caso de Luis Suárez, superó escuetamente la treintena de recepciones, con 33 y 31, respectivamente.


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La retaguardia se notaba nerviosa en los dos contextos. Tanto Roma como Liverpool bombardearon a centros (25 y 24) a la zaga, que abusó del despeje (21 y 23) durante todo el partido cuando se caracteriza por recuperar balones en posiciones de poco peligro y para comenzar a construir desde atrás. No se reconoció a la defensa, ni siquiera la sombra de lo que ha sido durante la mayor parte de la temporada, con un Clément Lenglet empequeñecido tras un rendimiento excelente a lo largo del curso. Exactamente lo mismo le sucedió a Samuel Umtiti en la capital italiana.


Los dos rivales salieron sabiendo que sus pocas opciones pasaban por asediar a un equipo al que cuesta hacer sufrir en la construcción del juego. En esos contextos de presión elevada es cuando los desequilibrios individuales pueden decantar la balanza, pero apenas se vieron. En el Olímpico de Roma hubo 6 regates en todo el partido (3 de Lionel Messi, 2 de Andrés Iniesta y 1 de Ivan Rakitic), mientras que en Anfield se repitió la cifra con 4 para el argentino y 2 para Jordi Alba. 


FBL-EUR-C1-ROMA-BARCELONA


El guión de partido también tuvo notables similitudes. Sin ir más lejos, el primer gol llega prácticamente al mismo tiempo y en una acción donde el marcaje dentro del área es blando. Edin Dzeko, en el minuto 6, y Divock Origi, en el 7, son los responsables de comenzar a hacer creer a sus equipos que podían soñar con una remontada histórica.


Jordan Henderson,Divock Origi


Roma y Liverpool asediaron en los instantes siguientes, aunque ayer se controló mejor ese aspecto y hubo menor peligro por parte de los ingleses que de los italianos en el momento de efervescencia emocional. Se consiguió llegar al descanso con una derrota por la mínima, pero la segunda diana rival también llega en momentos similares, con la conversión del penalti de Daniele de Rossi en el minuto 58 y el remate de Georginio Wijnaldum en el 54. El FC Barcelona no sale con mentalidad y no impone su ritmo al comenzar el segundo tiempo.


Georginio Wijnaldum


En la cita de ayer, además, se produce el agravante de que el centrocampista holandés pone el 3-0 en el mismo momento donde su homólogo italiano anotaba el segundo. Los de la Ciudad Condal se ven, en ambos casos, con media hora larga que resistir sin encajar, pero con la posibilidad de frenar el ímpetu local con un gol.


Kostas Manolas


El papel de Marc-André Ter Stegen es decisivo en sendos envites, con paradas importantes pese a encajar bastantes goles en relación a lo que tiene acostumbrado al espectador. Es el que intenta animar a sus diez compañeros sin éxito, porque en ambos casos sufren un declive anímico irremediable que se ve sentenciado en momentos similares: los goles de Kostas Manolas (minuto 79) y Divock Origi (minuto 82).


El último punto en común es la incapacidad de respuesta en los 12' restantes en Italia y los 16' en Inglaterra. El esfuerzo es mayor en Roma, pero la inquietud de la meta de Alisson Becker es la misma.


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