Luis Suárez acudió ayer a la rueda de prensa previa al encuentro de vuelta contra el Liverpool y confirmó, entre otras cosas, que de marcar no celebraría el tanto. Justificó su respuesta diciendo que ya hizo lo mismo previamente contra el Groningen, pero quizás sea un respeto demasiado exagerado.

Luis Suarez

Mostrar cariño al club que le dio tanto en su carrera es justo, pero hay modos y modos. En Anfield le dieron mucho a ​Suárez - ganó su primera Bota de Oro allí en 2014 - pero también él dio mucho en los tres años y medio que vistió la camiseta, no hay que olvidar, que, con sus goles, casi hace ganar la Premier League a un equipo que ciertamente no aspiraba a ello.


Obviamente, habrá que estar al caso concreto, pues no es lo mismo celebrar el último gol en una hipotética goleada ​blaugrana que un tanto que desequilibre el marcador. Pero la afición del Liverpool sabe de fútbol y no le va a recriminar nada a un jugador que cumple profesionalmente con su trabajo. Es más, no sería ilógico oír algún aplauso a su favor viendo la diferencia con la que arranca el encuentro.


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Además, no está jugando un partido cualquiera, son unas semifinales de Champions League, está a un solo paso de la final y de poder ganar la que sería su segunda Copa de Europa en su carrera. Ha ganado mucho con el Barça en su carrera, pero llevan años estancados en Europa, si marca, tiene motivos más que de sobra para festejar; casi cualquiera lo haría en esa situación.