Realizar un análisis del ​Fútbol Club Barcelona de Pep Guardiola es algo muy complicado para cualquier aficionado al fútbol por la magnitud de lo que consiguió el que para muchos ha sido el mejor equipo de este siglo XXI, incluso para los madridistas.


Cuatro temporadas estuvo el técnico de Sampedor al frente del primer equipo azulgrana y más que por los 14 títulos que consiguió, que también, será recordado por cómo los consiguió, un aspecto sobre el que todos los implicados en esas gestas hacen hincapié. Guardiola fue capaz de crear una nueva filosofía de juego basada en la que en Can Barça enseñan desde que Johan Cruyff pasó por sus filas y se siente orgulloso de admitirlo: “Lo único que yo hice en el Barça fue transmitir el aprendizaje de Cruyff y Rexach a las nuevas generaciones”, ellos fueron los dos técnicos que dirigieron al equipo que él capitaneaba cuando alzaron la primera Copa de Europa en la historia del equipo, la de 1992.



A partir de sus conocimientos el entrenador catalán formó un equipo que levantó tres ​Ligas, dos Copas del Rey, tres Supercopas de España, dos ​Champions League, dos Mundiales de Clubes y dos Supercopas de Europa. El único equipo español que ha conseguido un 'Triplete', y por supuesto el único que ha conseguido un 'Sextete', haciéndose con todos los títulos posibles en un año natural. Inigualable. Pero ¿cómo se construyó el Barça de Pep Guardiola?.


Sus inicios

El técnico catalán ascendió desde la cantera, desde el Barça B, hasta el primer equipo y su arranque no fue nada prometedor tras caer ante el Numancia y empatar ante el Racing de Santander en el Camp Nou en sus dos primeros partidos. Sin embargo, la eclosión del equipo llegaría a lo largo de esa primera temporada, la 2008-2009. Un equipo con grandes nombres y una gran cantidad de jugadores salidos de La Masía blaugrana completaban la plantilla y Guardiola solo tuvo que enseñar el estilo a los "extranjeros" de Can Barça.


El estilo de juego estuvo muy claro desde el principio pues se basó en dos pilares fundamentales: la tradición del juego blaugrana impartida por Cruyff y los canteranos, esos futbolistas con ADN Barça que ya la conocían y practicaban desde las categorías inferiores. Entonces las figuras de Xavi, Iniesta y ​Leo Messi pasaron a cobrar todo el protagonismo en los esquemas de Guardiola, algo que ha mantenido hasta la fecha. El primer Barça de Pep tenía un corte más ofensivo pero según avanzó la temporada evolucionó en un 4-3-3 más posicional en el que la posesión era la clave.


(FromL) Barcelona's midfielder Andres In


El control del balón era vital para practicar el juego típico del FC Barcelona y eso se conseguía dando velocidad al juego mediante pases y desmarques. Guardiola trataba de tener siempre la pelota para que el equipo rival corriese detrás de ella y generar así los espacios. Un estilo que llegó a su culmen la noche del 2-6 frente al Real Madrid en la que los chicos de Guardiola dieron un soberbio repaso a los blancos con un Leo Messi brillante entre líneas.


Xavi Hernández, estandarte de ese equipo, explicaba en una ocasión que esa victoria se consiguió gracias a la superioridad que Guardiola planteó en el centro del campo con él, Iniesta y un Leo Messi que bajaba entre líneas actuando de falso nueve, donde los centrales no acudían a marcarle. Este sistema, esta forma de jugar, esta estrategia, hizo que el Barça llegase a conseguir gran parte de las hazañas que consiguió ese año, el del 'Sextete'.



Cambios tácticos


Algunos jugadores fueron marchándose, otros llegaron para completar la plantilla y en la temporada siguiente la figura de Sergio Busquets saltó a la escena para quedarse hasta la actualidad. El centrocampista permitía a Xavi estar más liberado en defensa, a Iniesta incorporarse más al ataque y a Messi ser aún más libre para formar un rombo en el centro del campo que ningún equipo era capaz de igualar, superar ni frenar. Ese año La Masía tuvo un papel más importante que nunca desde la portería con Víctor Valdés hasta toda la línea ofensiva, con Bojan, Pedro y Messi, pasando por la defensa y la medular.


El curso siguiente, el 2010-2011, el estilo seguía siendo el mismo pero las aportaciones de Dani Alves desde atrás y David Villa junto a Pedro en ataque por las bandas fueron clave. Eric Abidal y Mascherano con su poderío y velocidad en defensa fueron esa campaña también recursos muy valiosos para complementar la veteranía de Puyol, a quien cada partido le pesaban un poco más los años.



La 2011-2012, última temporada de Guardiola al frente del banquillo azulgrana, se caracterizó más por un mayor número de centrocampistas, que en algún partido llegaron a ser hasta cinco, en un 3-4-3 donde Dani Alves incluso llegó a jugar como extremo. Pep se permitió incluir alternativas en su estilo siempre personificado en el centro del campo creativo y Leo Messi al frente de la ofensiva.


​"En el fútbol soy muy egoísta: el balón lo quiero para mí, y si el contrario lo tiene, no le espero, se lo voy a quitar, que sepa que se lo voy a quitar, que voy a por él", afirmó Pep Guardiola en alguna ocasión y lo dejaba claro en su estilo de juego. Una manera de jugar al fútbol que le permitió labrarse un nombre en los banquillos porque a veces no importaba tanto el resultado como la forma de conseguirlo. “Si perdemos seguiremos siendo el mejor equipo del mundo, pero si ganamos seremos eternos”, y Pep nunca se cansa de ganar.