En primer lugar, no existe nada más cerca de la ignorancia que decir que “Al Monumental lo hizo Videla”. Los terrenos fueron comprados allá por 1934, con el visto bueno del Banco Hipotecario y el gobierno de Agustín Pedro Justo, terrenos que estaban casi abandonados.


El Monumental se inauguró el 25 de mayo de 1938, y no era el que todos conocemos actualmente, sino que tenía la forma de una herradura porque el préstamo bancario no alcanzó para hacer el anillo completo. Videla en dicho año tenía... 12 años.

El Monumental conservó dicha forma hasta 1957, año en el cual, y gracias a la ventas de Enrique Omar Sívori a la Juventus, se construyó la hoy Sívori Baja y Media, transformando la herradura en un anillo...

Ahora bien, como todos saben, tras derrocar a María Estela Martínez de Perón, la Junta Militar conformada por Videla, Massera y Agosti asumió el poder y creó el Ente Autárquico Mundial 78, con el fin de remodelar estadios de fútbol para albergar el Mundial de 1978. En agosto de 1976, River firma un acuerdo con el EAM (Ente Autárquico Mundial) para construir la Sívori alta y otras reformas ya que era la sede principal, y dichos gastos serían compartidos entre el Club y el EAM (130 millones de pesos y 110 u$s respectivamente), utilizando ingresos del Prode, alquiler del estadio y un préstamo, según arrojó un estudio realizado por Rodrigo Daskal, autor del libro "Clubes de fútbol en tiempo de dictadura".

Aquel acuerdo, jamas se cumplió, lo que llevo a River a pasar los déficits más altos de su historia. El Ente Autárquico Mundial no abonó su parte ni compensó a River con alquileres ni lucro cesante y el Club debió cerrar por un año. El entonces tesorero, Davicce, comentó que ese incumplimiento le costó a River una pérdida de 170 millones de pesos, y el Presidente, Aragón Cabrera, avisó que luego del Mundial el Club iba a quedar sin liquidez y respaldo financiero.


Una vez finalizada la obra, el Ente Autárquico Mundial se liquidó y River (y todos los clubes que funcionaron como sedes) debieron hacerse cargo de sus propias deudas, juicios e intereses. Como vemos, la Junta Militar no concedió ni UN centavo a River quien afrontó la reforma de forma unilateral. Esto llevo a injustísimas acusaciones que se siguen escuchando al día de hoy: "Videla Stadium"; "a tu estadio te lo hicieron los milicos"; "estadio de la Dictadura; todo un verso dicho desde la ignorancia. Las deudas recién se terminaron de pagar en el año 2001.


Tal como se describe más arriba, todas las repercusiones causaron el cierre del Club por 15 meses, traslado de deportes a otros lados, baja en cuotas societarias, deudas en el plantel, entrenamientos sin lugar fijo y casi 50 partidos sin poder jugar en el Estadio Monumental, hasta fines del 78. Otra de las peores herencias que le dejo la Junta Militar y el Mundial a River fue el contraalmirante Carlos Alberto Lacoste, un militar siniestro y muy poderoso a tal punto que el propio Ubaldo Matildo Fillol contó que manejaba absolutamente todo, incluso por encima del Presidente. Fillol contó además que un día, Lacoste lo citó y prácticamente lo obligó a arreglar el contrato, poniendo su arma arriba de la mesa seguido de un: "porque si yo quiero, desapareces en 30 segundos y no te encuentran más".

Lacoste seguiría teniendo mucho poder tras el Mundial, siendo el encargado de despedir a Ángel Amadeo Labruna, quien dijo que River era una "cúpula de 4 tipos mandados por un almirante". Además, planteó en Revista River la idea de privatizar el Club y transformarlo en una Sociedad Anónima agregando que "River debe ser una empresa". La injerencia de Lacoste era tanta, que fue el puntapié inicial para que se nombrara, el 13 de octubre de 1978, como socios honorarios a Videla, Massera, Agosti, Merlo, Azcoitia, Cacciatore, Orobio y en 1981 se sumaron Viola, Corrado, Fraga y Ugarte.


River recién les sacó esos honores a los citados, por iniciativa de Alfredo Bravo y José María Aguilar, el 24 de abril de 1997, expulsándolos del Club (aunque no a todos). La medida generó malestar interno y al intentar hacer una solicitada pública, la misma no se concretó porque varios directivos no pusieron la firma e incluso uno pidió ser agradecidos con dichas personas por haber ganado el Mundial y por la obra (lo cual se desmintió más arriba), en una clara muestra del miedo que generó la figura de Lacoste quien parecía tener adeptos dentro del Club.


Por último, una clara muestra del poder que tenía el contraalmirante en River fue el asesinato de Omar Actis, socio de River y general retirado que tenía en mente cuidar los intereses de River y a quien Lacoste consideraba un estorbo. El 19 de agosto de 1976, Actis fue acribillado en Wilde y se atribuyó el atentado a Montoneros, aunque Eugenio Menéndez en su libro "Almirante Lacoste, ¿Quién mató al General Actis?", aportó datos que hicieron recaer sospechas sobre Lacoste y Armada, como autores intelectuales. El EAM (Ente Autárquico Mundial), que se liquidó sin presentar rendiciones ni balances, abonó dicha teoría.