Con la eliminación de ayer del ​Atlético de Madrid a manos de la Juventus de ​Cristiano Ronaldo, el conjunto del Cholo Simeone no podrá disputar la final de la ​Champions League en su estadio, el Wanda Metropolitano. No obstante, esto es algo habitual en la máxima competición mundial a nivel de clubes, ya que en las 64 ediciones que se llevan disputadas hasta el momento, únicamente en cuatro de ellas el equipo en cuyo estadio se jugaba la final la acabó disputando.


De acuerdo con la base de datos ​ProFootball DB, los únicos conjuntos capaces de llegar al último partido disputándose este en su campo en toda la historia de la Copa de Europa han sido el ​Real Madrid, el Inter de Milán, la Roma y el ​Bayern de Múnich. Sólo en los dos primeros casos, el equipo anfitrión acabaría alzando el trofeo.


La primera vez que esto sucedió fue en la temporada 1956/57. La sede elegida fue el Santiago Bernabéu por ser el Real Madrid el vigente campeón de la competición, en lo que iba a ser únicamente la segunda edición del trofeo. Los blancos alcanzaron la final tras deshacerse en la ronda anterior del Manchester United (3-1,2-2), mientras que su rival, la Fiorentina, había hecho lo mismo con el Estrella Roja (0-1,0-0). En la final, un gol de Di Stefano y otro de Gento permitían al Real Madrid lograr su segunda Copa de Europa.


En la temporada 1964/65, la historia se repitió con el Inter de Milán. El conjunto italiano había sido campeón el año anterior y eso permitió que la final se jugara en su campo, el Giuseppe Meazza. Se plantó en aquel partido tras remontar al Liverpool en semifinales (3-1, 3-0). Su rival fue el Benfica, que había hecho lo propio con el equipo húngaro del Gyori Vasas (0-1,4-0). En el partido decisivo, un solitario tanto de Jair da Costa daba su segundo entorchado a los transalpinos.




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Hubo que esperar 29 años, hasta la temporada 1983/84, para que el equipo anfitrión jugara la final en su estadio. Esta vez fue la Roma, tras remontar en semifinales al Dundee United (2-0, 3-0) quien la disputó frente a un Liverpool que había vencido al Dinamo Bucarest (1-0,1-2). La final acabó 1-1, y en los penaltis se impusieron los ingleses por 4-2. Era la primera vez que el título se decidía en la tanda y también que el anfitrión perdía en su estadio el partido decisivo.


Chelsea's Ivorian forward Didier Drogba


Sin embargo, no fue la última, ya que en la temporada 2011-2012, bajo el formato de Champions League, la historia se repitió. Chelsea y Bayern disputaron la final en el Allianz Arena de Múnich, después de haber apeado respectivamente al Barcelona (1-0,2-2) y Real Madrid (2-1, 2-1 (1-3 penaltis)), quienes eran los favoritos para pasar la eliminatoria. En la final, un gol de Muller en el minuto 83 parecía que sería decisivo, pero Drogba empató en el 88. Robben falló un penalti en la prórroga para los bávaros y en la tanda, con gol definitivo del propio Drogba, el título se fue para Londres.