​La tensión vivida ayer entre la plantilla de la selección española y Luis Rubiales fue latente. Los jugadores no querían quedarse sin el entrenador con el que llevaban dos años trabajando y con el que no habían perdido ni un solo partido.


El que más se opuso a la destitución fue Sergio Ramos. Luis Rubiales reunió a los 23 integrantes de la plantilla para comunicarles la decisión que había tomado antes de hacerla pública. El capitán del Real Madrid y de la selección le hizo saber al presidente de la Federación su descontento y según Eduardo Inda, Piqué tuvo que mediar entre ambos para evitar que la cosa llegara a mayores.


Según Inda, "la conversación subió de tono, los dos se encararon, nadie pegó a nadie pero se encararon, se dijeron de todo por su orden. Hubo gritos, muy potentes del uno al otro y del otro al uno. El nivel de tensión fue mayúsuclo". De boca de Ramos salieron frase como: "¡Esto es una locura, vamos a ser el esperpento del Mundial, vamos a hacer el ridículo!".​​ A todo esto, tuvo que intervenir uno de los compañeros de Ramos para que la cosa no fuera a mayores: "Tuvo que intervenir y mediar Gerard Piqué para que la bronca no fuera a mayores". 


Según el periodista, Rubiales estaba muy molesto con los jugadores pues se había filtrado a algunos medios desde el vestuario de La Roja la continuidad de Lopetegui en el banquillo de la selección. Finalmente, presidente y capitán zanjaron la discusión con un abrazo.