Los componentes del plantel determinaron no cumplir régimen de concentración por atrasos en el cobro de sus respectivos salarios.


La medida se da por atrasos salariales. "Ahora, luego de esta medida, la responsabilidad que tienen de ganar es doble", disparó un dirigente


El plantel de Peñarol decidió no concentrar en Los Aromos en la noche de este viernes de cara al partido con Liverpool que se juega esta tarde. Reclaman por un atraso salarial que viene aquejando al club en los últimos meses.


"Estamos muy sorprendidos; hacía mucho tiempo que nuestros jugadores no tomaban una medida así", dijo a ECOS Carlos Scherschener, directivo de la oposición por el Movimiento 28 de Setiembre. "Y más, cuando tenemos la solución por delante", agregó.


El dirigente se refiere a los cerca de cuatro millones de dólares que recibirá el club por la venta de su jugador Nahitan Nández a Boca Juniors, con los que podrá hacer frente a los dos y tres meses, promedio, que tiene de atraso con varios futbolistas del equipo.La situación "no es homogénea ni pareja para todos", dijo Scherschener, aludiendo, entre otras variables, a la gran cantidad de nuevos contratos que firmó Peñarol en este período de pases, en que se adquirieron varios jugadores. 

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Desde el oficialismo se entiende que es un hecho que no debería cobrar mayor trascendencia. "Que concentren o no, no es muy relevante; la mayoría de los clubes en Uruguay no lo hacen", acotó el dirigente Rodolfo Catino, quien se encuentra muy conforme con el equipo que tiene hoy Peñarol. Tanto, que dijo: "Tenemos un plantel que no debería ni concentrar para ganar".Y luego, apuntó cierta presión que podría recaer ahora en los jugadores, cuando salgan a la cacha del Campeón del Siglo esta tarde: "Ahora, luego de esta medida, la responsabilidad que tienen de ganar es doble", disparó.Volviendo al atraso salarial, comparte lo señalado por su compañero. Sostuvo que "todo será resuelto" en un plazo menor a una semana, cuando se haga efectiva la transferencia monetaria desde Boca Juniors.


Sin embargo, para Scherschener el conflicto es más estructural de lo que parece. "No se trata de un problema de desfasaje financiero, como se ha dicho –indicó–, sino de una situación económica que se ha agudizado en los últimos tiempos". 


En ese sentido, recordó que desde la final por la Copa Libertadores que disputó el aurinegro en 2011, el club no ha podido pasar de la fase de grupos, a pesar de haber apostado, año tras año " a la conformación de planteles competitivos para tener un buen papel internacional".