El partido del domingo en el Santiago Bernabeú, aun con derrota, fue una sorpresa positiva para los aficionados del Athletic. 


El Real Madrid, que acabó ganando el partido por dos goles a uno, no marcó el tanto que le daba la victoria hasta el minuto 83. Además, durante el encuentro,el Athletic dispuso de un par de ocasiones para adelantarse. Destacan entre ellas las dos clamorosas oportunidades que tuvo Iñaki Williams, que tenía la complicada labor de hacer olvidar al lesionado Aduriz, solo contra el portero.



Williams controla un balón en el Bernabeú ante la mirada de Marcelo

A raíz de esto, y con lógica, se ha focalizado la razón de la sorprendentemente ajustada derrota de los leones en los fallos del delantero vasco. Por ello, hoy me gustaría romper una lanza en su favor.


Comienzo dejando claro que comprendo que la labor de un delantero es meter goles y que, sobre todo contra equipos como el Madrid, no se pueden perdonar ocasiones tan claras. No obstante, teniendo en cuenta el duro papel que le tocó jugar, creo que disputó un gran partido. Demostró que más allá de las velocísimas galopadas, del eléctrico desborde o de los continuos desmarques a los que tiene acostumbrado a la parroquia de San Mamés, tiene una gran capacidad para retener el balón y una buena visión de juego.


Su carrera

De padres liberianos, Iñaki Williams nació en Bilbao en 1994, pero vivió su infancia en Pamplona. Se formó futbolísticamente en un club de la capital navarra convenido con el Athletic, que en 2012 lo llamó para unirse a su equipo juvenil.


Tras destacar tanto en dicha categoría como en los dos filiales del club de San Mamés, durante la temporada 2014-15 Ernesto Valverde incorporó al primer equipo a la joya negra de Lezama. Debutó el 11 de diciembre de 2014, con 20 años, y unos meses después anotó su primer gol en un partido europeo en el Estadio Olímpico de Turín, convirtiéndose así en el primer jugador negro en meter un gol con el Athletic Club. A partir de entonces fue adquiriendo cada vez más protagonismo en el plantel.


Debido a la presencia de un jugador como Aritz Aduriz en la posición de delantero centro, la que acostumbraba a ocupar en las categorías inferiores, el joven delantero se vio obligado a desplazarse hacia la banda, comenzando a jugar como extremo derecho, donde empezó a hacerse un hueco entre los preferidos de Valverde.


Poco a poco fue participando en más onces iniciales, llegando a ser titular en la final de Copa que enfrentó en mayo de 2015 a los leones contra el Barça y marcando el gol que maquillaba el marcador para dejarlo en 1-3.


Tras no participar por lesión en la consecución del título de la Supercopa, la temporada 15-16 fue en la que realmente, a pesar de las lesiones, explotó y se convirtió en un indiscutible para los rojiblancos. Desde esa banda derecha ayudó al equipo con su gran velocidad y pudo marcar un total de 13 goles, alguno de muy bella factura.



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El progreso del joven león continúa y ya es objeto de interés de grandes clubes europeos y de la Selección española, con la que debutó en un amistoso en mayo. Esta temporada sigue siendo un jugador crucial para los leones, pero le falta un detalle esencial para un delantero como él: más gol.


A pesar de las numerosas virtudes de Williams, que le han hecho convertirse de manera tan precoz en un jugador vital para el equipo de San Mamés, se echa de menos en él más claridad de cara gol, lo que se reflejó el domingo en el Bernabeú.


No obstante, Iñaki solo tiene 22 años y un muy brillante futuro en el Athletic por delante. Él mismo, como respuesta al creciente interés de clubes como el Liverpool por sus servicios, declaró en una entrevista al diario AS que quiere seguir muchos años más en el club y “ser el nueve del Athletic en un futuro, el que levante a San Mamés y meta muchos goles”.


La afición del Athletic, que tanto valora el compromiso por sus colores, confía mucho en “su pantera” y sabe que no sólo tiene un excelente jugador para el presente, sino un verdadero león para el futuro.