​Comparado con otras profesiones e inclusive otros deportes, la carrera de un jugador de futbol resulta corta. La debacle promedio de un futbolista profesional inicia alrededor de los 30 años de edad: la velocidad disminuye, los reflejos no responden de la misma forma y la fuerza va menguando.


Algunos jugadores han llegado a jugar con 40 años cumplidos, incluso a buen nivel. Pero casi nadie llega a 50 años como jugador en una instancia profesional.


Uno de los que logró tal proeza, fue el internacional inglés sir Stanley Mathews, quien llegó incluso a ganar el Balón de Oro a los 41 años de edad en 1956, para retirarse de la alta competencia a los 51 años.


El inglés ostentaba la marca del jugador de futbol profesional más longevo. Sin embargo, dicho registro fue batido por un jugador mucho menos conocido: el uruguayo Robert Carmona que a los 53 años sigue trotando en el césped del futbol local.


Durante su larga carrera profesional vistió las camisetas de clubes de ligas de ascenso de su natal Uruguay, además de jugar en el futbol semiprofesional de los Estados Unidos. En 2010 le comentaron a Carmona que de seguir en activo superaría la marca del astro inglés, situación por la que decidió prepararse para continuar en activo.


Hoy Robert Carmona milita en el club Pan de Azúcar, para lo cual la organización de los Records Guinness le otorgo un merecido reconocimiento. Sin duda este premio da cuenta de toda una vida dedicada al futbol.



Con ello se demuestra que no hacen falta grandes contratos, ni tantos patrocinadores, ni la promoción desmedida que hoy impera en el futbol; sino trabajo duro, constancia y amor al deporte para poder sobresalir y continuar en las canchas, a pesar de tener más de cinco décadas de edad. Sin duda un caso curioso y de esperanza para el deporte.