Aproximadamente el 70% del planeta está cubierto de agua. Pues bien, el 30% restante debe de estar cubierto por Ngolo Kanté. Ayer, el centrocampista del Chelsea volvió a dar una exhibición de poderío físico y despliegue y fue uno de los grandes destacados en la victoria de su equipo ante el Real Madrid (2-0), que les permite acceder a la final de la Champions del día 29 contra el Manchester City en Estambul.


Si alguien tenía alguna duda de quién era el mejor centrocampista defensivo del planeta, ayer se le debieron de despejar todas. No hubo color entre el francés y Casemiro. Por primera vez en mucho tiempo, como había sucedido hace una semana en el Di Stéfano, el pivote brasileño se vio superado a nivel táctico y sobre todo físico. No es porque esté mal. Simplemente es que por encima le pasó un avión.


Después de la temporada que lleva, donde con Tuchel ha alcanzado un nivel sensacional, Kanté se reafirma como el mejor centrocampista del mundo. Además está terminando el año como un tren y llegará al final de temporada en un estado de forma óptimo. Parece mentira que un pivote pueda ser el jugador diferencial en un equipo lleno de estrellas (Pulisic, Havertz, Werner,...) pero así es Kanté.


Kanté posa con la Premier de 2016 que ganó con el Leciester

Cabe recordar que el bueno de Ngolo ya fue el mejor jugador del Leicester que ganó la liga en 2016, con los Vardy, Mahrez y compañía. Fichó por el Chelsea y en su primera temporada repitió título...¡y premio de MVP! Algo increíble. Una ascensión meteórica que lo llevó a ser la clave en el centro del campo de la selección francesa campeona del mundo en Rusia. Por mucho que los focos se los lleve Pogba en tantas ocasiones.


En definitiva, Kanté es un jugador de época. Hoy por hoy no hay nadie en el mundo con su nivel en la posición de centrocampista. De Bruyne podría discutirle el 'premio', aunque son jugadores completamente diferentes. Es el mejor del mundo. No hay debate.