​Este viernes la UEFA comunicaba que el Manchester City quedaba excluido de participar los dos próximos años en ninguna competición europea de clubes (Champions League y Europa League). La decisión es fruto de la mala gestión en los despachos del club inglés que, según UEFA, se ha saltado el Fair Play financiero. Un asunto escabroso que tiene al equipo de Manchester como su última víctima, pero no como la primera. 



El curso 2018 fue otro gigante europeo el que pasó por este proceso, el PSG. Los de París también se saltaron el Fair Play en el ámbito de salarios a jugadores y deuda pública y fueron castigados, a priori, sin disputar competición europea. El castigo lo anuló el TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo), quien dio la razón a los parisinos en una temporada donde incorporaron a Neymar y Mbappé... sin castigo para ellos. Ante esto surge una pregunta, ¿por qué? me parece perfecto el castigo al que se salta las reglas, pero vamos a hacerlo con todos. De nada sirve castigar a unos sí y a otros no. Si el City es culpable el PSG lo es también. Esta línea de pensamiento sería más agresiva si el City consigue salvar el castigo. Ni el TAS estaría siendo justo ni la UEFA por permitirlo. 


Una vez que se tiene al culpable hay que buscar a los otros que también lo son. Si se castiga al equipo de Pep y al PSG se dará un toque de atención a los otros qu epiensan que si lo hacen igual no les pasará nada. No se trata de limpieza en el fútbol, que también, es jugar todos en igualdad de condiciones. ¿Qué pensaría el Chelsea, que no ha podido fichar en dos ventanas de fichajes, si el TAS le quita el bloqueo a los blues y a ellos no?, la limpieza en el deporte pasa por que todos jueguen en igualdad de condiciones. El City ya está esposado, le toca a los demás. 


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