​La violencia en el fútbol argentino es un problema que parece no tener final. Pasan los años y los problemas en las tribunas continuan. Insólitas muertes por un color de camiseta, conflictos entre barra bravas y consecuencias lamentables que terminan manchando al deporte.


A lo largo de estos años se tomaron todo tipo de medidas. Se jugó sin visitantes, se aumentaron las restricciones y crecieron los controles. El problema de base continua y no se pudo resolver.


Vivimos en una sociedad en la que el fútbol refleja lo peor de nosotros y este fin de semana tuvimos que lamentar hechos muy tristes. Una persona perdió la vida y un partido se suspendió por la violencia que ya es moneda corriente.


En la previa del clásico entre Olimpo y Villa Mitre en Bahía Blanca, hubo un enfrentamiento entre los hinchas de los equipos del Federal A. El partido se jugó sin visitantes, pero en la previa hubo que lamentar un muerto y dos heridos de gravedad.


En Mendoza, se suspendió el partido de la Primera Nacional entre Independiente Rivadavia y Atlanta. Disparos afuera y cuchillos en la popular de la Lepra, llevaron a que el partido dure solamente cinco minutos.


Dos facciones de la barra de Independiente se enfrentaron y la pelota no pudo rodar. "Se observaron armas en el enfrentamiento, pero ya estaban dentro del estadio porque en la requisa realizada al ingreso del mismo no se detectaron armas. Se presume que ya estaban ingresadas previamente, en algún otro momento", comentó Roberto Munives, jefe de la policía local.


Se fue otro fin de semana. Nueva muerte para el fútbol. Otra familia que se quedó sin un ser querido por los colores de una camiseta. Es triste que no podamos crecer como sociedad y a los que amamos este deporte nos hace replantear las cosas. Ojalá algún día cambie.