La vida de un futbolista de élite no siempre es de color de rosa. Muchos de ellos viven en una especie de burbuja, donde todos les son amables, pero les evocan a ciertos vicios que no pueden controlar. Muchos casos en la historia de los astros de este deporte. Maradona, George Best y Paul Gascoigne puede que sean los más mediáticos. Otro gran jugador se ha sumado a la lista de aquellos que han tenido problemas:​ Wayne Rooney. El que fuera estrella del Manchester United ha confesado haber tenido problemas con el juego en una entrevista concedida a 32Red, casa de apuestas que patrocina a su nuevo equipo, en la campaña “Stay in control” contra la ludopatía.


La adicción de Wayne Rooney se empezó a forjar desde que empezó a triunfar con ​los red devils. El delantero era un chico joven, con mucho dinero y demasiado tiempo libre. Reconoció haber perdido 80.000 euros en solo dos horas en un casino. Además, también se enganchó a las aplicaciones de apuestas en el móvil. Llegó a perder casi un millón de euros en solo cinco meses. Rooney centra su problema en el inicio. Ganó sus primeras apuestas y pensó “que era dinero fácil”. Terminó “perdiendo”.


La derrota en las apuestas no frenó las apuestas de Rooney, todo lo contrario. El inglés entró en un círculo vicioso cuando, para recuperar las pérdidas, subió el importe de sus apuestas. Volvía a perder y terminaba afectándole en su juego. “Estás allí para jugar con tu país o con tu club y cuando pierdes dinero como yo, te afecta”, recalcó.