Los ​Rayados tienen la plantilla más cara del fútbol mexicano, cuentan con individualidades que cambian el rumbo de cualquier partido en México, han sido protagonistas habituales en los últimos torneos y dominan la competencia internacional de la Concacaf; sin embargo, ninguno de estos elementos son suficientes para aspirar a una victoria contra el Liverpool de Jurgen Klopp, el actual campeón de la ​Champions League


Su exhibición contra el Al-Sadd, equipo qatarí de Xavi Hernández, fue la confirmación de que a nivel estratégico, Monterrey no tiene el trabajo necesario para competir contra un equipo más rodado y entrenado. A final de cuentas, Mohamed lleva dos meses al frente de su equipo y exigirle un funcionamiento superior sería injusto, pero eso no quita que esté varios escalones debajo de los proyectos más consolidados.


Xavi lleva a cargo de su club 6 meses, pero más de 4 años dentro del plantel. Con disciplina y trabajo pudo competir contra un plantel mucho más basto y que triplica en valor de mercado a sus muchachos. El siguiente paso de Rayados será contra una institución que tiene una misma filosofía desde el 2015, con un trabajo táctico implacable y que con esos mismos ideales llegó a dos finales de Champions seguidas: el Liverpool de Klopp, que en este momento se está robando la liga inglesa.


En cambio el Monterrey llega tras calificar a la liguilla arrastrándose al octavo lugar. Los regiomontanos se aferran a un milagro para poder rasguñar al rival más importante de su historia. El envión anímico que el Turco inyectó es lo que los tiene en la final del fútbol mexicano, donde sí tienen aspiraciones reales de ganar. Basta de trasladar esa absurda posibilidad al Mundial de Clubes y, peor aún, contra el mejor equipo del mundo en la actualidad, porque ni hombre por hombre, ni por juego en conjunto, ni por ritmo o ánimo son superiores.


Si sufriste contra un plantel de la categoría de Al-Sadd, la lógica indica que ante el líder de la

Premier League tendrías que perder con un marcado abultado; pero la ilusión y fe se mantiene porque milagros hemos visto muchos en este deporte. Finalmente es posible porque los milagros existen, porque son sólo 90 minutos de once hombres contra once, pero con argumentos futbolísticos, el escenario del Monterrey ganando al Liverpool es, sinceramente, imposible.